Aunque ya no tienen la demanda que en el siglo XIX, los bailes siguen siendo un evento en el que nuestra imaginación vuela al ver lo maravillosos que pueden llegar a ser. Actualmente se hacen dos o tres bailes anuales que realmente valen la pena, como el Baile de la Rosa en Montecarlo, el cual se ha vuelto el reino de Karly estos últimos años, o, me atrevo a decirlo, el baile anual en la ópera de Viena... bueno, ese no, porque hace unos años la invitada especial fue Pamela Anderson y el año pasado creo que Kim Kardashian, mejor que sea el de las debutantes del Hotel Crillon, en el cual todas las hijas de papá arrasan con los vestidos de Alta Costura… las más insulsas escogen hasta a ¡¡Tommy Hilfiger!! (teniendo a sus pies la crema y nata de París) mientras que otras coquetean con diseñadores poco conocidos como Anne Valérie Hash y celebridades como Galliano y Karl.
Dentro de esos bailes el que es el más esperado por las celebridades, los editores de moda y nosotros los bloggers, es el baile del Instituto del Vestido del museo Metropolitano de Nueva York. Cada año, presentan una exposición novedosa con la curaduría de Harold Koda, y la fiesta siempre está organizada por Anna. Celebridades, modelos, diseñadores, socialités... Todo el que tenga un nombre importante o esté de moda en ese año es invitado. Por ejemplo: el año pasado fue Tilda Swinton y Taylor Swift, el antepasado Cate Blanchett y este… Katy Perry.
El baile, por supuesto, es un evento muy caro en el que se gasta mucho dinero por ganar publicidad. Asientos de 7500 dólares y mesas completas de 50 000, telas exclusivas, viajes, estilistas y peinadores, todo con la intención de figurar en la prensa especializada. Obviamente les da igual si el MET no aparece en la sección de espectáculos de La Prensa o en TV Notas (periódico amarillista de México y revista de chismes más vendida en el país… por cierto, una vez SÍ apareció una foto de Salma en el MET, hace dos años en TV Notas), su objetivo es figurar en Harper’s Bazaar, Women’s Wear Diary y demás medios realmente dedicados a la moda. Incluso es beneficioso que las casas se aprovechen y vistan a todos porque esto les llega a segurar tratos comerciales muy importantes; por supuesto, las figuras de moda pueden asegurarse una que otra campaña o editorial en Vogue, haciendo felices a sus publirrelacionistas, sus agentes… y a ellas, claro está. Es negocio, es política, es frivolidad, es moda… justo como en el siglo XIX.
A nosotros, simples mortales, se nos presenta la Alfombra Roja para que nos admiremos de las elecciones que cada año hacen los
habituées y las figuras de moda –y de la moda, que no es lo mismo-, sabemos que cada año llevan a un nuevo invitado de honor y deducimos qué casa va a estar prestando más vestidos, cuál sería el estilo recurrente y hasta quién podría o no aparecer. Por ejemplo, en 2005 fue en honor de Chanel y Karly fue el invitado de honor. Hace dos años la exposición fue en honor de Paul Poiret, así que muchas se fueron por lo vintage. El año pasado fueron los superhéroes y tuvimos algo de atrevimiento… este año fue un poco diferente.
Como no ha sido un buen año para la industria, esta gala fue más austera: sin muchos diseñadores, sin mesas enteras para las celebridades, sin algunas celebridades, e incluso sin mucho ridículo en el vestir. No obstante, Anna se esforzó mucho y sacó adelante el baile del MET.
Antes que continuemos, me gustaría hacer una interesante observación: leí hace dos dias que, al más puro estilo Devil Wears Prada, Anna
obliga aconseja a todos usar lo que ella cree que esté bien y tiene unas simples reglas no oficiales. La más importante de todas es usar algo nuevo o vintage muy raro y está terminantemente prohibido, so pena de expulsión del mundo ‘fashioneril’, llevar algo repetido. No sé si haya sucedido antes pero las reglas de Anna han dado resultado y tenemos personas aburridamente vestidas frente a algunas que se ven simplemente espectaculares.
Básicamente podemos dividir a las asistentes en tres grupos: las que se ven fantásticas, las que se arriesgaron pero casi –CASI- lo lograron (fallando estrepitosamente en el camino) y las que se confunden con la multitud. Como no quiero desperdiciar imágenes inútilmente, dejaremos este grupo en el olvido.
Bueno, empecemos a recortar.
En la fiesta del año, un evento que está totalmente dedicado a la moda y es aún más importante que los Oscars, está bien visto arriesgarse y sólo la prensa no especializada en moda (léase Pérez Hilton) se burla de quienes cometieron errores. La verdad, algunas fallan tan horriblemente que sí dan ganas de burlarse. Pero bueno, este año pocas personas fracasaron en sus atuendos al extremo de que causen risa. Postearía a Rihanna pero mejor les dejo el
link. Pobre chica, se vistió con un atuendo que no dominaba por completo, aunque no está del todo mal.

Quien sí dominó el atuendo masculino a la perfección fue la actriz Lake Bell, quien se alejó de los habituales vestidos para enfundarse en un traje de Rag & Bone. A esto le llamo tener agallas para presentarse en un evento como este de una manera diferente. El traje es perfecto y el sombrero es muy masculino. Aún así, Bell conserva la suficiente femineidad para hacer de este un look andrógino y no enteramente masculino.

Otra que por desgracia no tuvo un buen resultado con el riesgo que tomó fue Leighton Meester, una de las chicas del momento por Gossip Girl. La idea de ponerse Louis Vuitton no era mala pero a ese vestido tan colorido no le hacían falta las mallas con el mismo estampado. Hasta en lo exagerado menos es más. Me pregunto qué habría pasado si hubiera dejado esas cosas en casa.
Los riesgos vienen de quien no esperamos y el más soprendente fue el de Anne Hathaway. El Sr. Q dijo alguna vez que era una mezcla entre Bambi y un hada del bosque y ver sus etéreos y cursis vestidos me hizo pensar en eso. Yo también la amé cuando llegó al festival de Venecia con un Atelier Versace de miedo y unas ganas de comerse al mundo pero después se volvió muy predecible.

Con ese Marc Jacobs se ve increíble. Si ella quisiera podría vestirse con las piezas más arriesgadas de Maison Martin Margiela y se seguiría viendo genial pero se niega (más bien Rachel Zoe lo hace) y comienzo a pensar que no tiene remedio. Y entonces llega con un Marc Jacobs y un peinado maravilloso y comienzo a pensar que si jugara con su estilo tanto como lo hizo anoche podría llegar a ser un ícono.
A veces el riesgo implica dejar de buscar diseños extravagantes por una imagen más sobria sin perder la esencia. Dos mujeres lo hicieron y tuvieron mucho éxito. La primera de ellas es Daphne Guinness. La he mencionado algunas veces sin explicación pero en este momento la merece: Daphne es heredera de la cervecería Guinness y vive su vida para comprar piezas de Alta Costura y las caridades. Su aporte económico a ambas causas le ha ganado muchas amistades y su estilo tan fuera de lo común es apreciado por muchas personas, la editora de Vogue Italia y yo como fans famosos y no famosos respectivamente.

Daphne Guinness siempre viste de Alexander McQueen, Givenchy Haute Couture, los diseños más atrevidos de Chanel y Azzedine Alaïa (una pena que le hayan hecho esa grosería, la explico al final del post) pero esta vez, al intentar verse convencional terminó viéndose regia. El vestido es de Oscar de la Renta, con quien sale en la foto. Por cierto, de la Renta no me desagrada y creo que es un gran exponente de la moda norteamericana pero a veces es algo repetitivo. Esta vez, con Guinness sorprendió a todos.
La segunda inglesa opacó a la primera y está ya siendo comentada en muchos blogs. Es Agyness Deyn, la embajadora no oficial del
new rave y la representante en la tierra de Henry Holland. A ella se le ama o se le odia y he pasado por los dos estados frecuentemente, aunque me quedé estacionado en el segundo cuando se volvió tan apegada a Holland. Puede que para algunos no tenga estilo pero tiene mucha actitud –es indiscutible- y por eso la sigan llamando, aunque poco a poco deje de interesarle a algunos diseñadores influyentes.

Anoche dejó su yo estridente en casa y se vistió de Burberry, se peinó y se maquilló emulando a los años 60. Se ve excelente, aunque cometió un pequeño error con los labios. El rosa le va bien pero contrastando con ese maquillaje le borrla los labios. Un tono más intenso habría hecho la diferencia. Aún así se aprecia su esfuerzo con un buen vestido de lamé en tornasol plateado, joyas y peinado adecuados. Venía acompañada de Twiggy, la cual pasó desapercibida aunque llevaba un interesante sombrero.
Kerry Washington es una de las pocas personas que pueden dominar los diseños de esta temporada de Louis Vuitton. Siendo una fanática de la firma y teniendo conocimiento de sus ventajas y debilidades a la hora de vestirse, Washington siempre saca partido de la ropa para verse totalmente diferente.

Considero que Washington es una de las personas con más estilo en Hollywood. Es consistente, y está al tanto de lo nuevo, pero nunca será una voguette, ni le interesa serlo. Y saca adelante este look con mucha clase y seguridad en sí misma (si no me creen miren la forma en que se para). Es un ejemplo de un riesgo que valió la pena.

La reina de la fiesta también se arriesgó al usar un turbante en una época donde pocos los quieren de vuelta. El vestido no está mal, la hace resaltar aunque no puedo evitar verlo y pensar qué otros diseños pudo haber usado para verse espectacular. Se me ocurren muchos pero a laprecer a ella no. No importa, ha dado de qué hablar y el conjunto fue digno de alguien que está siendo la invitada del invitado de honor.

Probablemente no sepan que me caen mal las Olsen y su estilo-antiestilo me gustaba cuando empezó pero ahora no ha evolucionado y me causa indiferencia verlas con un café de Starbucks en la mano, un maxibolso en la otra y calzando unos peligrosos tacones. Para las alfombras rojas tampoco me gustan… hasta que anoche Ashley dio un giro perfecto a su estilo.

Iba de blanco, con un peinado sencillo y un vestido The Row aparentemente unas tallas más grande, aunque en realidad nada sobraba. El escote y un accesorio en forma de lagartija la hacen verse fiel a su estilo sin que, en apariencia, revolviera entre el closet de su mamá. Era cuestión de ajustar un poco en las zonas adecuadas.

Liv Tyler también aplicó el mismo principio. No tiene un cuerpo perfecto y no es fanática de los vestidos que lo revelan todo o lo demasiado llamativo. Así que escogió un color adecuado para ella con un vestido que le sienta tan bien como lo haría con Joan Crawford.



Ella venía acompañada de Kate Hudson, Kate Bosworth y Stella McCartney. De Kate H. ¿qué les puedo decir? El dorado le sienta muy bien y lo sabe. La Bosworth se ve algo aburrida pero pasar de Chanel a McCartney es algo drástico. Por cierto, su vestido originalmente tenía aberturas en todos lados y las mandó suprimir. Tache.

Diane Kruger es una de mis chicas Karl favoritas. Creo que tiene estilo y no se deja someter por lo que su “padrino” le aconseja. Va y viene de Chanel cuando le place y eso está bien, porque si algún día el tío Karl la abandona tendrá una nueva dirección a donde ir. Por el momento ambos se adoran y él la vistió de un Chanel Haute Couture precioso que en ella es perfección. No es aburrido ni tampoco enseña de más. Noten su ligero bronceado para no perderse en el tono del vestido.

Otra chica Karl es Kirsten Dunst y en ocasiones su fanatismo no le ayuda a distinguir las buenas piezas de algo que no le ayuda en absoluto. Sin embargo, este vestido Chanel Haute Couture se lleva muy bien con ella. Es de la colección Primavera 2007 y por lo que veo es tan fan como yo de esa gran colección. Creo que a otra socialité (Fabiola Beracasa) usó un vestido de la misma colección… pero los resultados son muy diferentes (
vean)
Georgina Chapman lo tiene todo: una marca que ha crecido en los últimos cuatro años, un esposo asquerosamente rico (Harvey Weinstein, productor de cine), buen cuerpo, talento, una cara que parece esculpida… algunas de mis lectoras dirán que la vida no es justa. Lo sé, pero también sé que se ve increíble y ella es una de las mejores modelos para Marchesa, su marca de ropa. Creo que su éxito radica en su usual buen gusto y la inteligencia suficiente como para saber que al diseñar para ella también lo hace para Hollywood, ya que su buen gusto y las preferencias de las actrices más cotizadas se parecen.

Por si eso fuera poco, la chica (Dios, no puedo dejar de mirarla, es bellísima) tiene amplios conocimientos de diseño y eso se nota. Y lo mejor de todo es que experimenta y lentamente lleva a Marchesa a una nueva dirección. Por cierto, esta foto fue tomada de Red Carpet Fashion Aawrds... ignoren a Kate Beckinsale y los tirantes que arruinan su vestido.
Una de las reglas básicas del juego en esta cancha (la alfombra del MET) es jugar con el color. Si te vas por lo usual, te confundirás con la masa de socialités y personas cuasidesconocidas que visten de negro para este día. Pero otra cosa es importante, jugar con un color que te vaya. No sirve de nada que una estrellita se vista de blanco si es más pálida que Nicole Kidman o con un color que la deslave. El color es también un accesorio.

Quien sí lo entiende de ese modo es Iman, la modelo que salvó a David Bowie de sí mismo. La veo y no puedo creer que tenga ya 50 años, ¿ustedes lo creerían? Iman usa sabiamente el color y combina su maravilloso tono de piel con el blanco más reluciente que encontró. Combinando el vestido y el color, Iman logró impresionar a muchos y hacerse notar mucho más que otras modelos negras.

Miranda Kerr ignoró esta regla y escogió un vestido negro pero ¡qué vestido! Verla me da mucho gusto porque escogió un Jil Sander, cosa que al parecer nadie hizo. La colección de donde viene este vestido (primavera 09) es maravillosa porque reinventa el minimalismo y lo adaptan a la estética de los años 20. Soy fanático del renacimiento de Jil Sander y ver que una modelo logra apropiarse del look sin verse vulgar me alegra. Este vestido negro, peligrosamente sexy, es una categoría aparte.

Esperaba más de Chanel Iman en cuanto al uso del color. El vestido es bello pero debió haberlo escogido en un estridente color de esos que ama Zac Posen y van con la extrovertida personalidad de la modelo. Si la comparamos con la esposa de David Bowie se ve un poco deslavada.

Quien estuvo a medio camino entre Iman y Chanel Iman fue la modelo Sessilee López, la cual fue de Zac Posen. Se ve bien, domina el look aunque un amarillo o un color coral hubiera resaltado esa perfecta piel. Pero es aceptable.
Otra personita que conoce las virtudes del color es Natalia Vodianova. Quizá no les parezca muy llamativa ni interesante, pero si se fijan en el vestido podrán ver un capítulo interesante en la historia de la moda del siglo XX.

El diseño es de Mariano Fortuny, diseñador activo en las décadas de 1910 y 1920 y célebre por haber experimentado con lo pliegues retomando una técnica que se remonta a la Grecia clásica. Todos los pliegues y frunces que ven en el vestido de Natalia son hechos a mano y el vestido, como mínimo, tiene 80 años, pero ella lo adapta al 2009 perfectamente. Lo escogió deliberadamente porque sólo alguien que conozca la historia de la moda llevaría un vestido tan raro (difícil de conseguir, vamos).

Por cierto, ¿qué sucedió con la representación de Nina Ricci? Los vestidos se hicieron muy aburridos, aunque son lo contrario. El que se salva es el de Bee Shaffer, hija de Anna. Y lo que la ayuda es el color, por que de otro modo se hubiera visto muy ordinario. No agrego más porque no me nace, si no fuera por el tono de azul sería aburrido también (le robé esta foto a Inside Mode, espero me perdone algún día)
En algunas ocasiones las modelos tienen un gran estilo pero no lo notamos. Tal vez esto sea por su discreción o porque vemos que algunas modelos se visten espantosamente y sus errores atraen más nuestra atención, pero las modelos que sí saben de moda permanecen ahí, sin que las veamos.

Jessica Stam es una de ellas. En las galas anteriores se ha vestido increíblemente bien (hace dos años se puso un Dior Haute Couture increíble) y en los eventos importantes podemos ver que tiene estilo y no se va por lo exagerado. Esta vez se puso un Rodarte. Ya saben que detesté la colección por repetitiva, pero este vestido se ve increíble en ella. No sólo está perfectamente trabajado sino que los diversos colores evitan que Jessica se vea pálida y triste. Ella lo combinó perfectamente con unas sandalias y un brazalete de coral.

Alguien en esta gala se tomó el tiempo para retomar el glamour que había perdido después de ganar un Oscar. Lo retomó y fue una de las más espectaculares de la noche. Marion Cotillard, ahora amiguísima de la casa Dior, se vio casi tan espectacular como el día en que fue a recoger su Oscar. El color casi las deslavó pero la actriz solicitó la ayuda del maquillaje y la salvó de ese peligro. Excelente. No hay mucho más que decir.

No voy a destrozar a Madonna. Sí, estoy de acuerdo en que este look de Louis Vuitton combinado se ve terrible, lleva las orejas de conejita con la gracia de un elefante, se le ve el bra, su peinado despeinado desmerece (se veía muy bien hasta hace un año ¿qué sucedió?) pero también digo que lleva con mucha gracia las botas al muslo, el vestido no es del todo feo y está obedeciendo al rol que adoptó desde hace 25 años.
Madonna, la más grande cantante pop del siglo XX, tiene un ego THIS BIG y siempre está buscando el modo de llamar la atención. Antes era con la ropa de segunda mano, el libro Sex, llevar casi a la fuerza a Michael Jackson a los Oscars… Y ahora es esto. Tampoco lo critico, porque su estrategia ha dado resultado y no ha comprometido su dignidad (¿Entendiste, Lindsay?) al hacerlo. No está desesperada porque le hagan caso, porque siempre la buscarían… simplemente es ya parte de su personalidad.

A la que sí me voy a comer es a la Beckham. Al parecer confundió una sábana con su vestido de Marc Jacobs y se lo puso. No sé qué le pasa esta mujer, será muy ícono de la moda para algunos pero en el MET rara vez le atina. Me acuerdo que en 2003 se puso un Dolce & Gabbana que le favorecía en la figura pero la vulgarizaba (de por sí tiende a lo vulgar con el bronceado, los senos de globo y demás). En 2006 estuvo a punto de morir aplastada por un Roland Mouret que pesaba más que ella y el año pasado envejeció súbitamente de 35 a 65. Y ahora… la veo y río. Y vuelvo a reír. No cabe duda que ya está a la baja y ni siquiera lo ha notado. Pobre.

Termino esta selección con Anna, la responsable de esta fantasía nuestra. Se puso un Chanel Haute Couture que es bonito pero hay algo en él que me dice que zzzzz…… Oh, lo siento, chicos, me dormí escribiendo. Para no aburrime decidí robarle la foto con todo y marco a Sebastián alias el Sr. No Juan.
Por cierto, sobre lo de Alaïa: no lo invitaron y no lo mencionaron en la exposición, lo cual causó su justo enojo y la decisión de no fabricar vestidos suyos para la gala. Naomi Campbell, musa y casi su ahijada (le dice Papa) decidió apoyarlo y no fue. Stephanie Seymour y Linda Evangelista tampoco fueron y así el diseñador pudo desquitarse de la grosería de Anna.
Y por cierto, para lo que sientan el título un poco fuera de lugar, es porque así se llama el segundo capítulo de Noticias del Imperio de Fernando del Paso. Tienen que leerlo, es formidable.
PD: necesito ayuda urgente con dos cosas. La primera, alguien quíteme
esta canción de la cabeza (si les da flojera picarle el link, se llama Daddy’s Car y es de los Cardigans). La segunda, ¿alguien tiene un CD de PhotoShop que me preste y paciencia para enseñarme lo básico? Por favor.