miércoles, 15 de agosto de 2012

Una fragancia para cada mujer de Hitchcock

El lunes se conmemoró un año más del nacimiento de Alfred Hitchcock. Y admito que no lo sabía, a pesar de que le rindo homenaje cada que puedo. De hecho, en este momento estoy considerando dejarlo todo para ver El Hombre que Sabía Demasiado.

Creo que si me han leído desde hace algún tiempo sabrán que es, junto con Luis Buñuel, mi director favorito y le han dado un muy buen sabor a mi vida cinéfila desde que los conocí cuando era adolescente. Podría dedicarle un blog completo a sus obras y lo que me gusta (y no) de ellas.

Y creo que, si hablamos de Hitchcock, lo que más disfruto además de un suspenso insoportable pero delicioso, es a las heroínas de sus películas. En su tiempo estaba de moda la damisela en apuros que gritaba y aullaba esperando a que el héroe la rescatara. Todas (o casi todas) las mujeres de una buena película de Hitch creaban o resolvían intrigas por sí mismas.

Adivinen quién es el autor de la foto

Regresando al suspenso, me quedo con un ejemplo que puso para señalarlo. Decía, según recuerdo, que una película sin suspenso podía mostrar una explosión causada por una bomba puesta bajo una mesa en un restaurante. El verdadero suspenso era una toma donde se mostrara la bomba y a los comensales platicando tranquilamente sin que nadie más que el director y el público, sepan lo que va a suceder después.

Pensando en alguna forma de celebrar a uno de mis control freaks favoritos, decidí juntar a las heroínas de mis películas favoritas con algunos perfumes clásicos y otros más nuevos. Hubo un par a las que no supe definir por su propia naturaleza: Tippi Hedren en Marnie y Janet Leigh/Vera Miles en Psycho.

Marnie cambiaba tanto de identidad que era peligroso tener un perfume apropiado para ella, mientras que no supe encontrar un perfume con notas trágicas y que se llevara bien con el clima desértico del motel Bates (y se me hacía de mal gusto incluirlo en un gel de ducha). Se aceptan sugerencias para ambos casos.

Admito que no hay presencia de Ingrid Bergman en este post porque no he visto ninguna de sus películas con él completas. Se aceptan maratones de cine con esta trilogía.

Comencemos, pues.

Marlene Dietrich en Stage Fright: Diorissimo.

Esta película es un deleite para cualquier fan a morir de Christian Dior (te estoy viendo, Juan P), porque, entre las decenas de condiciones que puso la actriz alemana para trabajar con Hitch incluyó un vestuario totalmente diseñado por la marca francesa.

Confieso que es la única película que he visto de Dietrich pero es una de mis favoritas, porque interpreta a una mujer en total control de sí misma, aunque después veremos que las cosas no son como parecen. No la quiero spoilerear porque es fascinante, lo único que les puedo decir es que el primer perfume de Dior se lleva perfectamente con el personaje cono ese intenso olor floral que podría disuadir a cualquiera que no quiera imponerse al entrar a una habitación, tal como lo hacía Marlene cuando vivía.

Teresa Wright en La Sombra de una Duda: Rose and Rose de Ésika

Creo que es la heroína más joven de todas. A su edad está más ocupada resolviendo un gran misterio familiar en vez de pensar en chicos, bodas y celebridades. Pero eso la hace inteligente y decidida, por lo que es un momento perfecto para que use su primera fragancia.

Pinned Image

Escogí Rose & Rose porque, a diferencia de los otros productos, tiene un precio muy razonable y una fórmula de buena calidad, con un muy buen balance entre flores, especias y cítricos, Hablé con Jeanne Bichet de Firmenich, laboratorio que la creó (y uno de los más importantes en el mundo) y estuvimos discutiendo la fórmula, su origen y lo que nos evocaba. Unos meses después vi la película y decidí relacionarlas.

Kim Novak en Vértigo: Poison

Éste perfume tiene toda la intención, tanto en el nombre como en el aroma. Fue un éxito cuando se lanzó a finales de los 80 y, aunque es muy dulce para mi gusto, tiene ingredientes que lo hacen muy sensual y llamativo.

No les voy a hacer ningún spoiler de la película porque me interesa que la vean, pero cuando lo hagan entenderán por qué escogí este aroma tan intenso como el misterio de Madeleine (el personaje de Novak), la banda sonora de Bernard Herrmann y una secuencia de locura que refleja muy bien el efecto que tiene un perfume intenso en quien tiene el corazón en el olfato.

Grace Kelly en La Ventana Indiscreta: La Petite Robe Noire para el día, Poupée de Rochas o Joy de Jean Patou para la noche

Es la única mujer de esta lista a la que le asigné tres perfumes. Lisa Fremont trabaja en Harper's Bazaar (¿Es acaso asistente de Diana Vreeland?) y es la más elegante de todas sus heroínas, lo cual es mucho decir para un director que utilizaba frecuentemente a Edith Head.

Desde ese hermoso vestido verde hasta un camisón que viene doblado con un bolso y sus pantuflas, no existe un solo momento en el que no se vea bien. Y además es inteligente y apasionada, ¿qué más se le puede pedir al personaje?

Anoche pude olfatear La Petite Robe Noire de Guerlain y se me hizo un buen perfume de día, con notas muy interesantes de flores y frutas (rosas, jazmín, limones, frambuesas, cerezas, almendras y demás). Y escogí Poupeé porque es uno de los perfumes más lujosos de la era moderna: lo lanzaron cuando Olivier Theyskens reabrió Rochas y sólo se podía comprar uno en la boutique de París. Huele a piña, flor de naranjo, nuez moscada y otras cosas deliciosas.

Y sobre Joy, fue el perfume más caro de su tiempo y se llevaría bien con cualquiera de los atuendos de Lisa en la película.

Joan Fontaine en Rebecca: Mystère de Rochas

Aquí tenemos a una joven ingenua que va a ser lanzada a un ambiente hostil en el que una señora y el mismo marido le harán la vida imposible. Ya sé, suena a telenovela absoluta pero en realidad es una de las mejores historias de suspenso del director inglés.

El personaje no tiene nombre, pero sí actitud. Pensé en una fragancia que tuviera notas aseñoradas pero diera algo más que una fragancia pesada. Este ya es un aroma un poco olvidado (lo lanzaron en 1978) pero le habría quedado bien.

Doris Day en El Hombre que Sabía Demasiado: algo de Jo Malone (Lime, Basil & Mandarin Cologne) o Clinique Happy

Como en muchas de sus películas, tenemos a una mujer inteligente y desesperada que está empatada con un hombre medio bruto. En este caso, Day se estresa y sufre porque le roban a su hijo y su marido, tratando de hacerse el superhombre, echa por tierra casi todos los esfuerzos de su esposa.

Es una película muy tensa y en general es totalmente opuesta a lo que hacía Doris Day en su momento, así que pensé en algo que reflejara su personalidad alegre y cariñosa, algo que le permitiera seguir en su búsqueda sin deprimirse.

Grace Kelly en Dial M for Murder: Elie Saab

La primera colaboración entre Grace y Hitch, es una de las pocas historias en las que una mujer ignora las intrigas que se ciernen sobre ella. Como Grace siempre fue una de las mujeres más elegantes de la pantalla, pensé en asignarle una fragancia suave pero que remitirera a su glamour habitual. En este filme no usa grandes vestidos pero sigue conservando su elegancia con un camisón y unas tijeras.

Tippi Hedren en Los Pájaros: Chanel Bois des Iles

Melanie Daniels es toda la imagen del lujo con su traje de lana y sus tacones de aguja, pero necesita complementar algo para su atuendo en el peor día de su vida. Pensé en una fragancia menos conocida de la marca porque aún es joven y no le va bien la pesadez de N°5. Algo con más frescura y relajación, algo que podría caber en su bolso, el cual agitará sin cesar para alejar a los cuervos que la están atacando.

Grace Kelly en Para Atrapar al Ladrón: Flora by Gucci

Yo sé que quizá es un perfume muy suave para la ocasión, pero también es un pequeño homenaje a Grace y a la película que le cambió la vida, porque durante su filmación conoció al príncipe de Mónaco y lo demás ya se lo saben.

Es la película de Alfred Hitchcock que más veces he visto (van como 4 o 5 actualmente) y me la sé de memoria. Flora se acomoda perfectamente a ese momento en el que el personaje de Grace va manejando por una carretera a toda velocidad y está muy segura de sí misma mientras que Cary Gran va muerto de miedo en el asiento de al lado.

Eva Marie Saint en North by Northwest: Opium

Volví a ver esta película y se volvió mi favorita de todas. Son dos horas de emoción y misterio con una estructura perfectamente bien acomodada. Me encanta.

Es muy sencillo revelarles detalles importantes de la película, pero no lo voy a hacer. No les voy a contar cuáles son las verdaderas lealtades de Eve Kendall ni el asombroso final pero sí les mencionaré que es un papel perfectamente llenado por Saint.

La película es muy especial: el traje gris de Cary Grant es perfecto, y Hitch escogió toda la ropa que Saint usó de Bergdorf Goodman. Ha sido universalmente aclamada por su estilo y sus cualidades. Jamás habrá otra igual.

Pensando en eso, escogí Opium para complementar la personalidad misteriosa y seductora de Kendall, quien provoca mucha curiosidad, pero también es sexy, y además crea un esfuerzo mental cuando se intentan responder sus agudos comentarios. Probablemente le habría gustado.

Y como miembro honorario:

Audrey Hepburn en Charada: Fleur D'Interdit de Givenchy

Esta película no es de Hitchcock pero se le parece mucho. Audrey Hepburn no pudo trabajar con él y es una pena, porque habrían logrado algo parecido a esto.

Aquí la elección es más bien obvia, porque el perfume se creó expresamente para la actriz, junto con todo el guardarropa de muchas de sus películas. Véanla y creerán que es una obra perdida del mago del suspenso.

¿Qué les parecen mis elecciones?

lunes, 13 de agosto de 2012

Adiós a la primera Chica Cosmo

Hoy no estaba muy seguro sobre lo que iba a escribir y se me ocurrió algo bueno (que será relegado para la próxima entrada) hasta que leí que Helen Gurley Brown había muerto. Y con ella se muere la era de las mujeres pioneras en ganarse sus derechos predicando con sus propias vidas.

File:Helen Gurley Brown 1964.jpg

Brown tenía 90 años cuando murió y en Twitter dije que fue la primera chica Cosmo, pues creó una serie de valores que se siguen buscando incluso hoy. Y más importante, fue la primera mujer que sugirió una idea que cambió la vida de las mujeres desde hace casi 50 años.

La idea de tenerlo todo.

¿Y a qué debemos tanta admiración por esta señora en este humilde blog? Pues porque con un libro y una revista pudo cambiar la vida de muchas personas, incluida mi mamá.

Creo que voy a terminar contando su historia de a poco pero mi mamá creció en una familia conservadora, en la que imperaban el machismo y muchas otras cosas desagradables que seguimos arrastrando hoy en México y Latinoamérica.

El punto es que, de alguna manera, sus enseñanzas llegaron a mi mamá en forma de una revista y, junto con su sentido de la justicia, le ayudaron a rebelarse aún más contra un sistema de creencias injusto y cruel y, a través de su trabajo, pudo darse una buena vida que merecía en vez de tomar las decisiones equivocadas que ese sistema promovía.

¿Y cuáles eran esas enseñanzas? Algo que nos parece normal ahora y que era muy fuerte en 1961 e incluso causaba irritación hace treintaytantos años, cuando mi mamá comenzó a leer Cosmo en español.

La primera idea era la libertad de vivir bien, y eso se lograba trabajando, organizando el sueldo y actuando inteligentemente en un entorno peligroso para una mujer ejecutiva. O sea,  piensen en Joan Holloway (y en cierto tipo Harris) como un cierto tipo de chica Cosmo.

La segunda era la noción de que una mujer soltera no tenía por qué ser infeliz y amargada como la sociedad esperaba, sino alguien que podía invertir todos sus cuidados en quien más amaba: ella misma. Debo decir que una de las hermanas de mi mamá sí cumplió el papel de la soltera amargada y hoy es una de las personas más infelices (y a su vez causantes de mucha infelicidad) que conozco.

Y si en una colonia pequeña del DF Helen Gurley Brown contribuyó a cambiar una vida, imaginen cómo influyó en millones de hogares estadounidenses y de otros 34 países en los que se publicó un libro.

Sex and the Single Girl fue el libro que inauguró a las chicas Cosmo: esas míticas criaturas glamorosas e independiente que todas (a menos que fueran extremadamente conservadoras) deseaban ser durante los 60 y 70. Porque Brown fue editora de la revista durante 32 años y la transformó por completo.

Santi Visalli / Getty Images

Podemos hablar de Cosmo A.H (antes de Helen) como una revista aburrida que estaba al borde de la quiebra, una publicación de la que nadie se acuerda. Para el año en que salió, 1997, era la sexta revista más leída de los Estados Unidos y había catapultado un estereotipo positivo que luego sería adaptado por la generación SATC y por la realidad global.

Ahora la revista se ha alejado un poco de eso y se ha vuelto más un mapa de algunas cosas modernas (mi mamá dice que llegaban a ser un poco fantasiosas las editoras de finales de los 70). Su sección de moda no ha sido mi favorita en años, pero siguen manejando un estilo interesante en los aspectos sexual, laboral y financiero. Y ahora la leen las hijas y nietas de las chicas Cosmo.

Me alegra mucho que Helen Gurley Brown, quien ayudó a que la sociedad cambiara radicalmente durante los últimos años haya vivido una vida plena: estudió una carrera universitaria, tuvo un matrimonio de 51 años, a los 40 publicó el libro que estamos mencionando y revolucionó el mundo editorial hasta los 75 años. Y todavía trabajaba como editora internacional cuando murió.

Por eso le dedico esta entrada a la primera mujer que lo tuvo todo y que con ello se volvió la primera chica Cosmo.

viernes, 10 de agosto de 2012

Fashion’s Night Out 2012: comenzando de nuevo

Aquí estamos de nuevo, un año después.
En 2011, después de ver el éxito que ha sido Fashion's Night Out en el mundo, integraron la idea al DF. En ese momento me invitaron para difundirlo y, junto con otros blogs, tuvimos una noche muy interesante con el staff de Vogue México.


Foto por Juan P de Style Underachiever

 Después de un año y un buen recibimento por parte de la gente, se repetirá la experiencia en la Ciudad de México. Y unos días después, Guadalajara también celebrará FNO.
Durante la presentación, hubo algo que provocó suspiros de asombro entre todos: la revista nos dio videocámaras para que grabemos la experiencia. Yo confieso que entré en shock durante un buen rato.
El objetivo de FNO es el mismo del año pasado: volver a las compras una experiencia lúdica para que los clientes potenciales no se sientan intimidados por una boutique impecable. Y las videocámaras son para un video colectivo que Vogue.mx presentará unos días después.
¿Cómo, cuándo y dónde? Pues este año van a poder ver sucesos especiales en Perisur, Masaryk y Antara. Me comentaban que escogieron el primero porque un promedio de un millón de personas lo visita diariamente. En cuanto a los otros, concentran a gran parte del lujo en México.


Kelly Talamas, editora de la revista. Foto por Juan

La celebración va a ser el jueves 6 de septiembre a partir de las 6 PM, así que pueden relajarse después de una semana pesada con unos cocteles, un DJ o alguna de las múltiples sorpresas que están listas para ese día.
En el caso de Guadalajara, empezará su primer FNO una semana después, el 13 de septiembre y el Centro Comercial Andares tendrá sus propias dinámicas.
Respecto al modus operandi de los bloggers, me uno a las preocupaciones de Guapóloga: a veces el staff de ciertas tiendas (como Max Mara de Masaryk hace dos años en otro evento) parece que reprobó Buen Trato en la escuela y reaccionan negativamente con los bloggers y la gente que toma fotos. Y en muchas ocasiones sabotean nuestra oportunidad de un liveblogging con un "por políticas de la empresa no puedes tomar imágenes". Fuera de eso, creo que esta edición promete aún más.
¿Qué les tiene preparado este humilde blog para FNO? No les puedo contar mucho aún porque depende de muchas cosas pero les aseguro que, si todo sale bien, será memorable. Sólo esperemos que los astros se junten para eso.
Por lo pronto, me siento muy contento de que Vogue me haya tomado en cuenta por segunda vez.

Noche digital

¿Ya saben a dónde van a ir en este FNO?

martes, 7 de agosto de 2012

Feeling so Bohemian Like You

A lo mejor ustedes nunca ha tenido ganas de tirar toda su ropa y resdescubrir una etapa que no vivieron pero a mí me acaba de pasar con lo bohemio mientras estaba tomando un curso en el que me requerían verme presentable (léase, no usar mi uniforme de camisetas, jeans y tenis todos los días).
Fue una experiencia fabulosa y en sí no tuve conflictos de identidad con el código formal pero la falta de costumbre hacía que la corbata me asfixiara, los zapatos (un par de oxfords negros que compré para mi titulación) me cansaban y el ajuste de un traje verde que me heredaron me obligaba a adoptar posturas un poco incómodas, entonces terminaba un poco agobiado por el vestuario.
Y me encontré de repente deseando usar sandalias, un pantalón amplio de lino y una guayabera que me regaló Adrián de Looks for Love.
Nunca fui hippie. Lo juro. Ni en mis épocas de mayor rebeldía adolescente pensé en tocar la guitarra, usar collares con chalecos de cuero y gorros rastafaris. Simplemente no era lo mío y he tenido muy buenos amigos pasados y presentes que gustan (o gustaron) de toda esa onda pero jamás me llamó la atención.
Lo que sí me ha parecido fascinante desde hace un tiempo es el estilo marroquí. Desde la casa de Paloma Picasso hasta la decadencia que vivieron Talitha Getty y su marido ultramillonario se han convertido en referentes de un lugar al que debo ir lo antes posible.
Y como un hilo suelto en un tejido, se fueron desencadenando varias ideas sobre vestirme como varios tipos de bohemio que han existido. Pero no me refiero al boho chic de hace unos años, olviden a Jude Law y Sienna Miller caminando por Londres de la mano como si recién llegaran de Woodstock.
Ahora mismo tienen una imagen mental del bohemianism que se ha popularizado, pero ese concepto ha cambiado con el paso de los años. En el siglo XIX eran señores de pelo largo y reacciones un poco dramáticas, luego llegaron los fans del Lejano Oriente y después gente como Klimt se inventó una bohemia en plena época de corsets y encajes. Supongo que parte de la herencia cultural de los 60 es esa imagen mental que les señalé.
Y se me ocurrió dividir mis estilos favoritos en cinco etapas, empezando por lo más obvio y moviéndome a otras situaciones que me han intrigado y forman parte del concepto que quiero abrazar en estos días.
1.- Marrakesh Express
Me parece el más extremo y difícil de imitar, porque muchas de las cosas que necesitaría están del otro lado del mundo, pero me sentiría muy contento caminando por ahí vestido con algo ultra cómodo y acorde con mi fase marroquí.
No conozco muchas personas que anden por ahí inspiradas en Marruecos, así que me basaría en los Getty, quienes la pasaron maravillosamente en el Marrakesh de los 60.
 
-Una djellaba (caftán para hombre): Esto es muy extremo para muchas personas que andan por la vida con jeans y camisetas, pero son muy cómodos y se ven lindos (así que por favor, luchen por que no se usen con leggings o versiones obscenamente cortas y demás atrocidades).
Tuvieron su momento en 2007 pero es muy raro que un hombre los traiga, aunque en Marruecos son tradicionales (el nombre correcto es djellaba y es muchísimo más sobrio que los caftanes que conocemos. Quiero uno de esos).
-O una túnica: Esto es menos extremo y más fácil de localizar
-Unos pantalones de lino: para combinar con la djellaba o la túnica
-Unas sandalias: Las babuchas son muy lindas (hay una tienda en Polanco que las vende) pero mis pies no están diseñados para zapatos muy planos, así que no las aguantaría. Unas sandalias me harían caminar mejor.
-Un bolso mensajero de piel
2.- Hippie comeflores mexicoamericano (que a su vez es medio hipster)
Hubo una explosión el otoño pasado de estampados Navajo, sobre todo en Proenza Schouler, pero la idea de plumas, trenzas y pintura facial es un poco extrema para mí, así que se me ocurrió combinarla con influencias del sureste mexicano, ésas que tanto han fascinado a Matthew Williamson y a Sophie Arbou de Paul & Joe (Por cierto, vino Matthew a Elle México Diseña y en ningún momento leí o vi que le preguntaran sobre su fascinación con Chiapas y Yucatán, ¿eh? Muy mal).
Cuando iba a la universidad veía muchos estudiantes, maestros y demás vestidos de este modo; El problema es que lo sobrecargaban y terminaban viéndose más como una curiosidad que como un homenaje al folclor.
No me malinterpreten, me gusta mucho la ropa mexicana y admiro que estén haciendo de eso una postura de orgullo a nuestras tradiciones (del mismo modo en que Dolores Olmedo lo hizo durante toda su vida), pero éste es el giro que yo le daría a ese estilo.
-Una guayabera: Es una de las prendas más cómodas y elegantes que puede haber y de inmediato puede mejorar un atuendo. Si algo es aceptado para una boda de verano, se puede usar con casi todo.
-O una camisa bordada: Más informal pero también muy cómoda. Acá se debe manejar con cuidado porque existen algunos modelos de gusto cuestionable.
-Un pantalón de lino
-O jeans, para balancear el atuendo.
-Una larga bufanda roja (para usarla como cinturón)
-O un cinturón de cuero trenzado y motivos geométricos: sigue siendo hippie comeflores y se puede usar sin que los demás componentes del atuendo compitan con él.
-Sandalias de Oaxaca: son imprescindibles. Me compré unas cuando fui hace un par de años y lo único malo que les encontré es que el acabado me cortaba los talones, pero lo pude solucionar y desde entonces no las suelto en tiempo de calor
-Unos mocasines Minnetonka: llegaron a mis manos unos preciosos, forrados en piel de conejo y con bordados, pero los tuve que donar porque eran de bebé.
-Un bolso mensajero con muchos flecos: Los flecos son una trampa estilística, porque es muy sencillo que se salgan de control y te hagan parecer ranchero de Montana (por eso las chamarras del oeste son un faux pas épico, a menos que las use alguien como Sienna Miller o el cantante de The Killers). Pero una hilera discreta en un accesorio los hace ver bien.
-...O un bolso mensajero beige o de mezclilla: yo tuve uno y funcionaba bastante bien con casi todo. Si es beige tiene la ventaja de no ser demasiado literal.
-Una bufanda, estampada o no, de flecos: Son un toque muy discreto por si no quieres tomar riesgos
-Si refresca, un viejo abrigo del ejército, debidamente alterado: El problema más grande con lo vintage son las tallas, seguido de las condiciones de la ropa. Pero si se manda a un sastre, se le quitan todas las insignias y se pinta de nuevo, va bastante bien con la idea y resguarda contra frío y lluvia.
-o un cardigan de alpaca sin estampados: son muy lindos pero la lana pica tremendamente. Suerte con ella.
Y como plus, un atrapasueños en un collar, de tamaño discreto y con un par de plumas.
3.- Sur de Francia: Éste es sencillo y ya lo he imitado más de una vez, sobre todo en primavera, cuando la ciudad es deliciosa para ir caminando por ahí con toda la frescura que te puede dar un atuendo inspirado en las vacaciones en la Riviera Francesa.
bohemian chic for men
¿En quién me inspiro? No les podría decir "Alain Delon en Cannes" porque nunca he visto una película suya, así que me iré con esa imagen pop del hombre despreocupado que pasa de la ostentación de los yates y se va caminando a todos lados aprovechando el sol y el buen clima que suelen darse en la Provenza y la Côte d'Azur.
-Una camisa azul claro, de manga corta
-Unos pantalones beige
-Alpargatas: me trajeron unas de España y debo decir que son unos de los zapatos más cómodos que he usado. Son suaves y dejan que el pie respire, entonces no me cansaré de usarlos mientras haga calor.
 
-Unos lentes de sol clásicos: en mi caso, tengo unos Ray Ban de los 60 o 70 que encontré en un cajón y no suelto en los días de calor.
 
-Una fedora de paja: compré una en Oaxaca y vivimos muy felices durante varios meses, hasta que una mañana el viento me la arrebató y la fue a colocar directamente bajo las ruedas del Metrobus.
-Si refresca, un suéter de rayas marineras. Ahora que ya no están de moda pueden usarse sin problemas.
Como plus, una fragancia cítrica (hay una con notas de toronja de Hermès que me fascina, me parece que se llama Pamplemousse), una bicicleta, una réflex viejita y una cajetilla de cigarros sin filtro. Y, por supuesto, una playlist con bossa nova y Michel Legrand.
4.- Bloomsbury meets Swinging London
¿Qué puedo decir de Mick Jagger que no se haya dicho antes? Rompió todas las reglas posibles de su tiempo viéndose impecable y eso ya es un logro per se. Él y sus amigos (Brian Jones, Keith Richards, Hendrix, David Bailey y demás) siguen siendo referente para los fans del rock.
Pero Inglaterra también adora a los bohemios y excéntricos, tanto que los prerrafaelistas (los hippies del siglo XIX) nacieron ahí, y se desarrollaron grupos como Bloomsbury, en el cual estuvieron Virginia Woolf y otros grandes personajes, entonces se me ocurrió mezclar un poco ambas ideas. Es un estilo que han seguido los chicos de Etro durante muchas temporadas y les funciona.
Hace tiempo vi una editorial de Vogue con Dhani Harrison (hijo de George) y Sasha Pivovarova y se volvió una de mis referencias favoritas para el look de hippie burgués en invierno.
-Un traje de terciopelo: No hay nadie que pudiera usarlo mejor que Jagger pero aún ahora, y aunque no lo recomiende GQ, se puede usar junto o por separado con los accesorios correctos. Yo buscaría un corte ajustado y me olvidaría de esas horribles camisas de escarolas que utilizaban en la época. Las chicas se ven mejor con ellas.
-Una bufanda con estampado paisley: Tengo que admitir que no es mi estampado favorito pero fue el favorito de los chicos de entonces, así que un poco no quedaría mal en un atuendo
-Una camisa morada o con detalles interesantes: La gran ventaja de Jagger sobre otras personas de su tiempo es que conocía su cuerpo a la perfección, y esto le daba pie a experimentar con lo que quisiera sin olvidar su complexión. Las camisas de colores y con puños contrastantes le iban fantásicamente y tomaría eso de él para mi atuendo ideal.
-Un abrigo de lana de Mongolia: Los Stones tuvieron un momento de usar pieles y en general son las favoritas de los bohemios, lo cual no es muy eco-friendly que digamos.
Sin embargo, la lana de Mongolia parece ser más amigable para los que odian las pieles de animales y un abrigo de estos es una de las prendas más fascinantes y calientitas que se pueden encontrar.  Una vez encontré uno de estos abrigos en un bazar, pero costaba 8 mil pesos y le daba la vuelta varias veces a mi presupuesto.
-Un abrigo de tweed: Es muy de me voy a cazar zorros al campo pero funciona maravillosamente con casi todo el atuendo. Además, el tweed es una maravilla: no es en absoluto delicado, protege contra el frío
-Un delgadísimo suéter de cashmere con estampado de rombos: sólo porque me gusta el cashmere.
-Una casaca militar: No hay nadie mejor que Hendrix para usar una casaca y hacerla ver increíble con jeans negros y una camisa (aunque el estilismo de Kanye me gusta). El problema es encontrar una.
-Unos pantalones estampados con cuadros: Los hombres de Bloomsbury se vestían de un modo que parece conservador para nosotros pero entonces era muy fresco. Esa idea de mezclar estampados, arremangarse las camisas y usar pantalones anchísimos tuvo su impacto en los años 20.
En este caso, usaría el grooming de Bloomsbury para este concepto. Se les veía despeinados, con una ligera barba y una pipa en la boca
-Un trench coat: Nada más por no perder la costumbre
-Unas Chelsea boots: Tom Ford y los Beatles las adoran. Parecen ser muy cómodas y van mejor con el atuendo que los oxfords (de los cuales no quiero saber en un rato, gracias)
-O unas botas de montar: Éstas serían un gran reto para mí porque nunca en mi vida he usado botas y no sé si las aguante, pero estaría dispuesto a probar.
5.- Beatexistentialism
Todos fantaseamos con tomarnos un café en París pero a mí me gustaría imitar el estilo tan simplista y despreocupado que tenían los amigos de Sartre y Juliette Gréco en la posguerra. Pasaban tanto de la moda que terminaron imponiendo una con toda la austeridad de su estilo y la importancia que daban a la inteligencia más que a la belleza. Puede que este invierno termine vistiéndome así.
cafe society - Paris, Ile-de-France
En el otro extremo están los beats, con sus escritores que se vestían con lo primero que encontraban tanto para escuchar jazz como para viajar en una camioneta destartalada de punta a punta de Estados Unidos.
-Un suéter negro de cuello de tortuga: me heredaron varios de estos cuando era adolescente y debo decir que son muy cómodos. Acabo de ver una versión de cashmere que robó mi corazón pero no estoy listo para llevarlo a la tintorería cada semana.
-Unos pantalones negros: básicos en cualquier guardarropa, sea bohemio o no.
-Un trench coat
-Mocasines negros, sin calcetines : será un poco difícil pues los zapatos de cuero llegan a rozar los pies pero en nombre de la coherencia del atuendo lo intentaré.
-Una camisa de cuadros: Si me preguntan qué  usaba un beatnik en mi mente respondería sin dudar que una de esas. De hecho estamos hablando de un grupo tremendamente funcional, que trabajaban en lo que encontraban y no tenían mucho tiempo (ni dinero) para ir de tiendas. Entonces, esto era mucho más utilitario que una camisa blanca.
-Unos pantalones de pana: En mi adolescencia tuve un par y me sorprendía lo resistentes que son. Aguantan el frío, los raspones y se cuidan solos. No son mis favoritos pero podría usarlos en un día de mucho frío.
-Un satchel negro: Es una necesidad para mí porque no puedo seguir yendo a entrevistas de trabajo con bolsas de tela. Y queda bien con todo. Y ya, con esto acaban mis atuendos deseados.

¿Qué les parecen todas estas opciones?