domingo, 18 de octubre de 2009

4 de Milán

A diferencia de la temporada pasada, en Milán se presentaron varias colecciones interesantes. Muchas de ellas  no tienen lo que busco en una colección pero no por eso dejan de ser interesantes. Hubo algunas que me fascinaron y otras que me gustaron aunque, en comparación con otras temporadas, fueron más flojas. Ese es el caso de Missoni, cuya colección de otoño me encantó pero la de primavera fue punto menos que propositiva. Y, por último, hay una colección que me causa muchos problemas, tantos que merece un post aparte.

Teniendo esto en cuenta, pasaré de inmediato a las colecciones que me gustaron. No fueron muchas, pero lograron fascinarme por los materiales, la idea principal, los colores y otras causas. Y para serles sincero, mi lista de las cuatro favoritas creció y se redujo varias veces, por eso no me decidía a postear. Pero ya decidí, no hay marcha atrás.

 

La primera de todas, mi favorita de Milán, fue Jil Sander. Es una colección que, si bien no es perfecta, tiene  muchos elementos que me gustaron y me parecieron muy bellos o muy bien planeados. Y puedo decir sin retractarme que está hecha por un genio.

Actualmente la palabra “genio” está muy manoseada: todo mundo le dice “genio” a todo mundo, al menos en el ámbito de la moda. Me pongo ansioso porque quiero soltar nombres a diestra y siniestra de gente que entra dentro de esta categoría pero como este no es un post propagandístico tengo que aguantarme.

Bueno, no me voy a aguantar. Me causa repelús que le digan “genio” a Alexander Wang o a Hervé Léger (en los noventa) o al francés ese horrible que dirige Balmain. Genio, Dior; genio, Karly; genio, Giorgio Armani (saben que detesto a ese hombre pero no se le puede negar que fue un genio al masificar el traje de pantalón como herramienta discursiva del poder femenino); genios todos ellos porque llegaron a la fama con una idea brillante  pero no se quedaron en ella y evolucionaron hasta presentar colecciones interesantes con ideas totalmente diferentes a la que los llevó al estrellato. Esos son genios.

 

Se habla mucho de los genios y  nunca se argumenta por qué lo son. Eso me irrita mucho y para no caer en el error  voy a decirles por qué creo que Raf Simons es un genio (y de paso Jil Sander). Creo que la idea de trabajar con el minimalismo sin presentar colecciones aburridas y repetitivas es algo como para ovacionar a ambos de pie. Como saben, lo sencillo suele ser lo más complicado.

Considero también que el que uso de materiales con una pureza casi total es muy atractivo. Creo también que el uso de color suele ser muy acertado y el hecho de que no se descuiden los accesorios para darle protagonismo a la ropa es algo muy aplaudible.

 

Pero lo más genial en todo esto es la capacidad que tiene Simons para mantenerse entre lo aburridamente comercial y lo extravagante sin favorecer totalmente a una u otra. El hecho de hacer un minimalismo con dosis controladas de excentricidad  y explosiones de color cuidadosamente planeadas en prendas de lo más austero  salva a la firma de volver a presentar lo mismo una y otra y otra vez. 

No tengo acceso al patronaje (es decir, el “mapa” de los cortes y costuras necesarias para crear una prenda") de la firma pero les apuesto lo que traigo en este momento a que es complicado. Ese tipo de firmas que se toman muy en serio lo del minimalismo suelen esconder su parte complicada de los ojos de la gente. Y lo esconden dentro de la prenda misma, para que así pocos adivinen qué tan valioso es el vestido que ven en el aparador o en las revistas.

Otra cosa: cuando Raf Simons se inspira en algo lo mastica, lo acompaña con el aderezo del estilo Jil Sander y lo digiere para que se vuelva parte de él. Revisen su colección de la primavera pasada. ¿Es fácil adivinar que se inspiró en los 20? No del todo. Revisen otras colecciones de la firma y encontrarán algo parecido.

La inspiración de Raf Simons fue una película: Zabriskie Point, de Michelangelo Antonioni. No la he visto pero puedo decirles que no tiene nada qué ver (en teoría) con Jil Sander, Primavera 2010. Sólo busquen en Google la trama y fotos del film y se darán cuenta que digo la verdad.

Pero Simons da sutiles pistas de que la colección  es la inspiración. Y no sólo en la música o en el hecho de acompañar en desfile con la proyección de una escena particularmente sexual de la película sino en el peinado, el corte de algunas prendas, algunos colores y demás. Les anexo el video porque una colección no suele ser tan impactante si no se ve el desfile. En YouTube censuraron en audio pero revisen la información del video para acceder a él. Es muy interesante y va muy bien con la colección.

 

La siguiente en la lista es Prada. Sí, ya sé que todos amamos a Prada y curiosamente no hay nadie que la deteste. Quizá en los sectores más conservadores, pero levantar la voz contra Prada es como si dijéramos algo malo contra la Madre Teresa: nos garantizaría el odio y desprecio de una buena parte de la población. Por cierto, no estoy insinuando que Prada sea la Madre Teresa de la moda porque esa afirmación sería algo muy bobo. Es sólo una analogía.

No es una sorpresa que Prada represente lo inusual que sabe vender, la casa excéntrica que tiene otros ingresos monetarios que pueden pagar sus locuras, las cuales suelen tener un significado sociológico y político muy profundo. Prada es casi la casa de modas ideal de la década porque tiene unas finanzas saludables y todo lo mencionado anteriormente.

Usualmente Prada puede tener temporadas algo oscuras y eso es algo que llama mucho la atención en algunos. El equipo de Prada (Miuccia presenta la idea y todos sus colaboradores la enriquecen y ejecutan) se inspira en algo  y permite que un halo de oscuridad casi imperceptible lo rodee. Por eso seduce a la crítica.

En Prada se permiten algunas ocasiones de felicidad y esta es una de ellas. El equipo pensó en la primavera como una oportunidad de presentar chicas felices y algo plásticas que van del trabajo a surfear y viceversa. Van a la playa, regresan a una junta sobre biotecnología y luego a una fiesta en una terraza. Una mezcla interesante y casi imposible: la esterilidad corporativa y la despreocupación de la cultura playera.

Prada es una de las pocas casas que pueden darse el privilegio de adelantarse algunas temporadas sin que nada pase. Usualmente no hace uno de ese privilegio pero esta vez podrían irse adelantando con el uso de la transparencia práctica. Mientras que otras casas se animaban a sugerirlo (como Versace o Michael Kors), Prada lo lanza como una declaración con algunas prendas, zapatos y todos los bolsos. A lo mejor resulta.

Mi vestido favorito de la colección es el que cierra el desfile y esta sección del post. Un vestido de coctel que recuerda a un candelabro sin verse excesivo y a la sencillez sin verse austero. Creo que a Prada le gusta hacer mezclas extrañas y tiene la virtud de que salgan híbridos pero no engendros.

 

La tercera en el mapa es Bottega Veneta. Esta firma ha gustado mucho y reconquitado al mundo a base de accesorios y después de ropa. La firma ya tiene algún tiempo pero no despegó completamente hasta que contrataron a Thomas Maier, un diseñador que tenía una cierta trayectoria pero seguía siendo básicamente undergound. De todos modos la firma siegue siendo poco conocida para algunas personas pero es un buen ejemplo de una firma que los críticos, editores de moda, celebridades algunos bloggers y voguettes consideran interesante.

 

El mérito de Thomas Maier es crear colecciones aparentemente simples pero con materiales extremadamente lujosos. Las prendas de Bottega Veneta suelen ser del lino más lujoso o de una lana particularmente fina. El cuero es de priumera calidad. Es básicamente una línea de ropa perfecta para alguien que tiene dinero pero no quiere ser ostentoso.

 

Otro gran mérito es que puede crear una colección variada e interesante de algo aparentemente aleatorio. La colección de primavera es un gran ejemplo: Thomas Maier vive en Miami y en alguna ocasión vio a unos niños en una clase de karate. Pensó en combinar la forma y la textura del kimono con los colores tropicales y fue creando prendas y aderezándolas con accesorios de playa (bolsas de rafia, bandas para el pelo y plataformas) hasta llegar a una colección entera. Y todo esto por ver algo cotidiano en la calle.

Nunca he estado cerca de una prenda de Bottega Veneta. Pero tengo un amigo que ha visto y comprado algunas cosas. Me dice que la calidad es exquisita y que algunas de sus prendas están creadas para tener esa cualidad “líquida” en el cuerpo, sin importar el material. Además, la calidad es bastante buena y pueden durar por años.

Por cierto que Maier se permite insertar, al final, vestidos de gala que coexisten con el resto de la colección por medio del color. El uso de un naranja muy intenso y un morado muy llamativo en una colección en el que el color vibrante es usado sólo como un acento es un buen punto final. Si me pusieran a escoger entre los vestido del final me quedo con el vestido morado y por eso lo incluyo en las fotos.

Entonces esta colección puede parecer monótona, pero necesita de una observación más cercana para poder apreciarla. Y por fortuna, subieron en video a YouTube. Este tiene algunos acercamientos para que puedan apreciar las prendas en movimiento y la calidad de los vestidos en algodón (sí, es algodón muy grueso).

 

Iba a poner originalmente en esta selección a Gucci. No es ningún secreto para ustedes que Gucci me fascina y me encanta todo: lo vintage, la era Tom Ford, la de la malograda Alessandra Facchinetti y la de Giannini aunque últimamente le falte algo de creatividad. Creo que la colección que acaba de presentar no es tan mala pero le falta para impresionarme.

 

Verán, entiendo perfectamente que en Gucci se diseñe ropa para usarla y a pesar de que tenga mucho sexo o una fuerte inspiración vintage el diseñador en turno de la firma siempre se esfuerza porque la ropa pueda llevarse sin problemas. No se complican la vida y se les agradece eso. Pero en otras ocasiones les hace falta complejidad a las colecciones de Gucci y eso, chicos, las puede volver muy aburridas.

Por tanto cambié de favorita. La colección que estará reseñada aquí es Gianfranco Ferré. Ya saben aquella firma que no era muy comentada hasta que a Ferré le dio un infarto fulminante y la marca tomó nuevas direcciones. Los nuevos diseñadores logran un par de colecciones raras, basadas en la estructura y el futurismo. No está nada mal, la propuesta de la primavera pasada me fascinó, porque tiene estructura y sensibilidad. En fin.

 

El punto es que estos señores (Tomasso Aquilano y Roberto Rimondi) crearon una colección de otoño aburrida y algo pretenciosa en la que pretendían reinventar Gianfranco Ferré y abusar un poco del minimalismo y la estructura. Y este es un típico caso de una buena idea mal ejecutada. La colección no interesó ni a sus propias madres. Además de que la colección no se surtió a las tiendas como debía porque los dueños de Ferré estuvieron enfrentando una bancarrota casi inminente. De hecho, aún tiene algunos problemas como consecuencia de la cuasi quiebra.

 

Aquilano y Rimondi tuvieron que aprender, por la mala, que para poder correr uno debe caminar primero. Y creo que es bueno porque, de no haber aprendido eso probablemente habrían perdido el piso, algo común con algunos diseñadores jóvenes que retoman casas con una cierta historia (Stefano Pilati, Galliano y Alber Elbaz quedan totalmente eximidos de esta categoría).

 

Esta colección es un buen punto de partida para Gianfranco Ferré porque refleja una de las pasiones de su fundador (la arquitectura) pero desde un punto de vista más digerible.  Es una colección que no es simple pero tampoco abusa de las proporciones ni de las figuras geométricas. Casi todas son prendas bonitas con un eje en común, pero con las gran virtud de que pueden tener un espacio en un closet. Y creo que unaa colección como esta no necesita tanta palabrería.

Con esto termino mis 4 de Milán, espero que les haya gustado.



*Por cierto, quisiera agradecer a Ángel del Rincón del Ornitorrinco por haberme ayudado a simplificar este post con los múltiples consejos que da.

martes, 13 de octubre de 2009

1 de Londres

Bien, chicos, ahora vamos con Londres. Esta ciudad cumplió 25 años de presentar su semana de la moda y decidieron festejar secuestrando invitando a todos los talentos que alguna vez salieron de sus filas. Durante años, nadie hizo caso de Londres, porque presentaran pura cochinada (en términos de la crítica) y lo veían como una curiosidad, un evento que entraba en la sección de "coosas excéntricas alrededor del mundo" de los periódicos, más que una industria que vendiera ropa. Los talentos más importantes habían huído a Nueva York (Matthew Williamson, los de Bagdley Mischka, Justin Thornton y Thea Bregazzi de Preen), a París (Vivienne Westwood, Galliano, McQueen y Stella McCartney) y hasta a Milán (donde presenta Burberry, la casa más inglesa por antonomasia... ironías de la vida) y nada importante pasaba en Londres.

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Entonces y de un modo muy gradual llegó, a principios de la década, una generación de diseñadores nuevos que añadieron un toque más fresco y divertido a la capital inglesa. Issa, Luella, Marios Schwab, Christopher Kane, Gareth Pugh antes de que huyera a París, Erdem y muchas otras firmas inyectaron a Londres una juventud que ninguna otra ciudad tiene.

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Y, bueno, esa vitalidad se ha traducido en las colecciones: cada vez más creativas, atrevidas y coloridas, ya han fascinado a la crítica, quien ha regresado para abarrotar la ciudad. Por ejemplo, Anna Wintour, quien no fue a Londres por cinco años, regresó en el otoño de 2008. Y si sigo dando ejemplos de lo fascinante que puede llegar a ser la semana de la moda londinense no voy a llegar al punto que quiero discutir y ustedes comenzarán a aburrirse. Entonces dejemos este tema en paz.

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No es un secreto para nadie que mi firma favorita de Londres es Luella. Ella (Luella Bartley) no es la diseñadora más experimentada y vanguardista del mundo y le da igual. Y me gusta por eso, porque no quiere engañar a nadie y hace ropa bonita y juvenil. Y además, tiene la virtud de tener un maravilloso sentido del humor.

Su ropa es moderna pero no es snob. Es como para una chica adolescente o en sus veinte que siente una debilidad por los colores pasteles y las cosas para niñas pero le disgusta abusar de la cursilería. Alguien que se viste bien para ir a la escuela y no quiere verse como la villana de una película de adolescentes. Eso eso Luella para mí.

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Me encanta la colección de primavera. A pesar de que no es perfecta y algunos estampados no funcionan como deberían, me parece una buena muestra de frescura y talento el hecho de que tome como referencia una silueta y la adapte a su estilo, cambiando materiales, largos y colores.

Me permito bautizar esta colección como "¿Qué habría pasado si Cristóbal Balenciaga hubiera diseñado ropa para muñecas?". Las prendas son como versiones infantiles de las prendas que Balenciaga creó a finales de los cincuenta y principios de los sesenta pero se olvida del cliché para representar la época y adapta con mucho humor ese estilo. ¿Qué pensarían las señoras ricas y elegantes al ver a Balenciaga parodiado de esta manera?

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Además, debo decir que Luella es fresca porque la diseñadora está empapada de una cultura juvenil y sobre todo, rockera: suele presentar a mujeres horribles celebridades como Peaches Geldof, es amiga o conocida de bandas como Franz Ferdinand y Pulp y musicaliza sus desfiles con Joy Division, Blur y demás clásicos de la música inglesa. Y Kate la adora.

Personalmente me encantó, y debo admitir que para mí el trabajo de Cristóbal Balenciaga es casi sagrado. Pero si alguien con el suficiente talento lo homenajea o lo parodia, lo encuentro maravilloso. Puede que esta colección no haya sido la mejor de Londres, pero yo creo que es la más interesante y fresca. ¿Qué opinan?

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domingo, 11 de octubre de 2009

5 de Nueva York

Hola chicos. Antes de empezar debo decirles que esta entrada fue muy difícil para mí. No porque me abrume NY ni pq me haya tardado mucho en seleccionar lo que más me llamó la atención sino que con esta computadora tengo un problema serio. No me puedo concentrar y como es portátil debo trabajar en un lugar expuesto al ruido de la gente en mi casa y en la escuela.

Por este motivo no me puedo concentrar. Cada vez que empezaba a escribir los ruidos comenzaban y no podía escapar a ellos. Ni con mis audífonos puestos. Horror. Creo que tendré que levantarme muy temprano o acostarme muy tarde porque de otro modo esta situación me va a enloquecer. Por cierto, casi todos mis archivos están perdidos, si alguien desea ayudarme a recatarlos de mi disco duro deje un comentario. Por favor.

Pero bueno, a lo que íbamos. La Semana de la Moda de Nueva York es una de las fechas en las que más nos emociona porque significa que una nueva temporada está por empezar. Muchas personas están ahí: desde Carolina Herrera hasta otros que viven sus 15 minutos de fama como el "diseñador" Alexander Wang. Y en ocasiones dejan la vara muy alta y los diseñadores de las otras ciudades sufren para poder superarlos o por lo menos igualarlos. Pero ahora eso no pasó.

Es curioso pero esta vez no encontré muchas propuestas rescatables. Algunos se esforzaron pero no lograron nada que lograra impresionarme. Otros, como Marky, tuvieron un grave caso de mal gusto y sólo lograron que no los tomara en serio. Otros hicieron prendas muy bonitas pero nada más. Y los que sobraron no me interesaron. Ya les dedicaré un post aparte. Entonces, según mi punto de vista, estos son los 5 que son más rescatables (existen más pero les dejaré que adivinen cuáles son. Son dos firmas: una que viste a algunas celebridades y otra que apenas empieza)

Pero vayamos a lo jugoso, quiénes son los que presentaron colecciones rescatables. No voy a clasificarlos, sólo mencionarlos sin un orden lógico.

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Bien, no les voy a mentir. Me gustó mucho la colección de Michael Kors. Mucho. Quizá dirán "este se las da de moderno y avant garde y nos sale con que amó esta colección!! Pobrecillo". Pues sí.

Michael Kors no es santo de mi devoción. Usualmente no me detengo ni dos minutos a ver sus colecciones (AUNQUE su colección Resort 2009 está interesante) porque las veo iguales entre sí. Además, el minimalismo mezclado con sus influencias barrocas de Hollywood no me acaban de convencer.

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Y, como alguien decía en la blogósfera, la mediocridad de un diseñador se nota cuando siempre se inspira en una sola persona en particular porque implica una copia descarada. Ya saben, siento que Kors es en parte como esos diseñadores (ejemplo, Zuhair Murad, quien clona descaradamente al Hollywood de antaño, a Elie Saab, a sí mismo y hasta a su propia madre).

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Pero detesto ser injusto (y cuando lo soy me siento mal) entonces tengo que dar crédito a alguien cuando se esfuerza. Y creo que esta vez Michael Kors se sentó y planeó una colección que presentara un aspecto nuevo pero que fuera lo suficientemente conocido como para que gustara a propios y extraños.

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Sí, es muy simple y es muy jet set estadounidense pero tiene estructura y tiene atrevimiento, tiene un color que no es tan chillante y logra vencer uno de los más grandes obstáclos en las colecciones de este señor: verse soso. No sé si ustedes compartan mi punto de vista pero no me entra una pereza increíble al ver esta colección -porque tanto "americanismo" es un excelente somnífero-. Y con las otras sí.

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No sé si vuelva a hacer otra colección que me guste tanto. Lo dudo. Y sé que no es perfecta pero se le aplaude que quiera cambiar y hacer algo de calidad. Y no sé si vuelva a usar ese recurso de las transparencias, pero en esta colección es algo muy adecuado, porque dan una silueta muy interesante a los vestidos.

No me atrevería a decir que es el mejor desfile de Nueva York porque no lo creo así. Lo que sí creo es que fue uno de los que más se esforzó por presentar una colección coherente, interesante y comercial sin perder el estilo que tantas clientas (algunas muy insulsas, por cierto) le han atraído. Y si lo menciono en mi blog es por eso, porque reconozco su esfuerzo.

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La segunda colección que me gustó fue Oscar de la Renta. Reconozco que es muy bueno y me gustaba lo que hacía para Balmain pero no pierdo la cabeza por él. No obstante ha creado colecciones muy coloridas últimamente (o al menos desde que me empezó a llamar la atención). Además, a pesar de que me gusten las firmas que jueguen con la estructura, creo que en un closet realista hay más lugar para Oscar que para Gareth Pugh o Giles.

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Otra cosa que me motivó a mencionar a Oscar es la calidad. Hace no mucho fui al Saks Fifth Avenue que está en la ciudad y pasé por su stand cuando estaban exhibiendo la colección Resort 2009 (por cierto, está al lado del de Lanvin). Estuve tocando las prendas y descubrí que las telas tenían un buena textura y un color mucho más bonito en vivo. Sobra decir que, a pesar de que una falda suya cueste tres mil dólares, la calidad es buena y es un diseño que puede combinarse con otras prendas durante mucho tiempo.

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En la colección de primavera hay muchos vestidos frescos y una cantidad importante de vestidos de coctel. Y es que Oscar es el rey del coctel. Como no se arriesga demasiado, sus clientas de 20 o 70 años pueden usar una prenda suya y verse bien. Eso, por desgracia no pasa con algunas otras firmas que me gustan (y otras que no me gustan). Y aún así puede atreverse a experimentar un poco, como ese gran vestido de coctel que parece de viuda española tradicional.

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Oscar hace también vestidos de gala. Muchos vestidos de Alfombra Roja, recepción y demás. Para serles sinceros, esos no me gustaron mucho. El que más me gustó fue un vestido blanco con negro cuya belleza radica en la simplicidad del corte y el discreto drapeado de la parte superior.

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Oscar de la Renta no es el diseñador del momento y ahora está de moda desprestigiar su trabajo y encontrar todas sus colecciones aburridas y viejunas. Creo que sí, no le agrada mucho el cambio pero por lo menos piensa en un público mucho más variado. No todas las fanáticas de la moda tienen 25 años ni todas piden a gritos faldas ultracortas y ajustadas. ¿O sí?

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Sigamos con la antítesis de Oscar de la Renta, es decir, Preen. Esta marca me encanta porque sus vestidos son sensuales y estructurados, de esos que pueden lanzar la autoestima de una mujer hasta las nubes porque la vuelven el centro de atención. Son vestidos que enseñan mucha piel pero sin abusar. Son prendas sensuales e interesantes a precios relativamente accesibles (algunos de estos vestidos cuestan 500 dólares).

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Justin Thornton y Thea Bregazzi presentaron una colección interesante pero con un gran defecto: excesiva estructura. Sí, es una colección meditada y planeada, con influencia histórica (la época victoriana) y demás pero muchas prendas no son halagadoras en absoluto. Y si se ven mal en las modelos que miden 1.80 y pesan 45 kilos... imagínense en alguien que pese 70 y mida 1.65. Horror.

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Sin embargo, en Preen crearon algunos vestidos que envuelven el cuerpo y acentúan la silueta, así como otros que tienen colores vibrantes y funcionan muy bien con casi todo tipo de piel. La calidad es buena y a pesar de todo algunos podrían funcionar con un cinturón o algo así. Estos vestidos que ven aquí son lo que yo considero más rescatables.

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La siguiente es Proenza Schouler. Creo que son un buen indicador de lo que pasa ahora en NY: después de debutar o crear una serie de colecciones espectaculares algunos se están quedando atrás. Ustedes saben que Proenza Schouler ha creado grandes colecciones en las que combinan la estructura con colores interesantes y prendas comerciales, todos bajo un concepto muy creativo y algo oscuro. Esta vez fue todo muy brillante y optimista pero faltó esa chispa creativa que siempre han tenido.

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En esa colección Jack McCollough y Lázaro Hernández se inspiraron en el surf/vacaciones en la playa y aunque no fueron tan obvios se nota la referencia en los colores y el efecto tornasolado de algunos vestidos. Me agrada la idea de volverlo sport pero sin abusar del recurso blanco con rayas oscuras/spandex/minimalismo-aburrido-estilo-Michael-Kors.

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Sin embargo, los vestidos del final sólo benefician a dos tipos de personas: voguettes y mujeres delgadas con cinco meses de embarazo. A las otras les hacen ver como globos con patas. Y, poniéndome en el lugar de los compradores para Barney's y demás almacenes, dudaría en hacer la inversión para esos vestidos. Quizá para algo más favorecedor dentro de la colección.

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A pesar de que me gusta que Proenza Schouler se ponga alegre y contemporánea, siento algo de pereza al diseñar la colección. O una apuesta demasiado comercial y hollywoodense. No está mal, pero podría estar mejor.

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Y por último, una colección que me causa conflictos emocionales: Rodarte. Si digo que me ennerva no es porque le tenga miedo a los hilos conductores que las hermanas Mulleavy usan para sus colecciones -es decir, las películas de terror y algunos otros argumentos macabros-. No.

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Lo que me molesta es que las colecciones que presentan lleguen a ser tan repetitivas. Usualmente no existiría mucho mérito en ver el mismo vestido repetido diez veces en cinco temporadas consecutivas. Este fenómeno, denota una falta absoluta de creatividad y una línea que abusa de ese recurso está destinada a aburrir a la audiencia.

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Diría que Rodarte se encamina a ese destino sin detenerse pero mentiría. Lo que salva a la firma de aburrir a su público es el uso de los materiales. Sí, en teoría los vestidos se parecen a los de hace dos temporadas pero los materiales son diferentes y el modo de trabajar con ellos cambia todo.

Las Mulleavy no le tienen miedo a usar materias primas complicadas y destruirlas o modificarlas al punto que satisfagan sus necesidades. Piensen en los leggings de cuero de la primavera pasada o en los suéteres dehilachados del otoño de 2008. Su creatividad radica en esa gran virtud y en inspirarse en temas inusuales para los otros diseñadores.

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Aún así, la colección no me impresionó mucho porque no se han atrevido a cambiar la silueta Rodarte desde hace mucho tiempo. Me hubiera gustado ver un cambio, pero me quedé con las ganas de éste. Eso sí, reconozco que si las contrataran para revivir alguna casa de Alta Costura olvidada (digamos, Jean Patou), harían maravillas, porque su método se asemeja mucho a la forma de trabajo de la Alta Costura pero con referentes más modernos y creativos.


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Bueno, chicos, aquí tienen mis 5 de Nueva York. ¿Qué opinan?

miércoles, 7 de octubre de 2009

My Current Obsession: (You Can't Blame It On) Anybody- Phoenix

Regreso a esta sección después de más de dos meses sin hacerla.

Enamorarse es una cosa medio fea. Como lo ha dicho muy bien DCodyR4 en este post, uno comete una gran cantidad de errores cuando es un soltero cotizado (o más bien un soltero. Dejémoslo así.) que sale con otras personas. Como enamorarse en la primera o segunda cita. O, peor aún, salir con alguien muy desagradable por desesperación. Si quieren saber qué NO hacer en el Universo de las citas, lean el post de DCody y vean la película que menciona porque sirve de algo. En fin.

Debo decir que, a pesar de llevar mucho sin una relación estable, llevo muy poco tiempo como soltero en activo. La mayoría de las veces la pasé tras relaciones que no se concretaban ya sea porque no teníamos intereses en común, por intrigas escolares o por la 'amiguización' ("Me la paso increíble contigo, me encanta que seamos tan buenos amigos!!"). Me equivoqué muchas veces buscando algo que no me podían dar.

Desde hace un tiempo empecé a salir con algunas personas. Me aprendí algunas de las mañas que suelen presentar (como mostrar todo lo bonito en la primera cita y dejar que nos encontremos lo desagradable posteriormente) y la he pasado bien en un 80% de las veces. Y no me preocupa hacer esto por el resto de mis veinte. Verán, nunca me preocupó demasiado que mis otros compañeros salieran o se acostaran con otras personas mientras yo no lo hacía porque estar soltero tiene muchas ventajas. Ustedes ya las saben. Creo que aproveché ese tiempo que no dediqué a nadie para aprender. Como sea, me estoy desviando del punto.

Ahora estoy en medio de algo. No pienso revelar muchos detalles pero puedo decirles que me emocionó porque prometía mucho. Y me enamoré como un bobo -sí, en la segunda cita. Dios santo-. Pero hace un par de meses se enfrío, dejándome algo confundido. Entonces me consolé con esta canción.

Phoenix es una banda francesa que se hizo muy famosa porque el vocalista fue novio de Sofia Coppola. Como resultado, ella los incluyó en la banda sonora de Lost In Translation. Pero los chicos de Phoenix son buenos y en Francia gustaron desde el primer momento. Su disco debut, United, fue un gran éxito y los árbitros del buen gusto los amaron desde el primer instante.

Después se consolidaron con dos discos. Esta canción viene en el segundo, Alphabetical. Acaban de lanzar un cuarto disco que tiene algunas deficiencias pero no deja de ser interesante. Y bueno, los temas de Phoenix tienen un eje conductor pero no suenan igual. Eso sí, en ocasiones más de dos canciones del mismo disco suenan muy parecido. Tanto los temas como los arreglos musicales hacen que uno los identifique fácilmente y disfrute escuchándolos.

Las letras de Phoenix son lo suficientemente frívolas como para que sean disfrutables pero sin llegar a ser bobas o plásticas como, digamos, Lady Gaga. Suelen hablar del amor y de lo bonito o feo que puede llegar a ser cuando tenemos veintitantos y queremos relaciones pasajeras-pero-duraderas. O cuando alguien se ilusiona a lo tonto con nosotros, como en Victim Of The Crime, track anterior a la canción que estoy mencionando. O aspectos más oscuros suavizados con música tranquila y guitarras amables.

El track es tranquilo, relajante y pone ligeramente de buenas. La banda nos cuenta la historia de un chico que se enamora de una mujer después de verla un par de veces, y se da cuenta que no tiene a quién culpar por haberse enamorado como un tonto. El amor le causa una angustia existencial rara y se repite a sí mismo lo siguiente: "Day is night, right is wrong, love is all, love is evil". ¿Qué pasa al final? Salen varias veces y la pasan bien. Fin.

Puedo decirles que (You Can't Blame It On) Anybody es una gran probada del disco en el que viene incluida. El sonido se parece y el eje conductor del disco (una visión un poco más realista del amor) está presente. Y escucharla me hizo sentirme menos mal conmigo mismo por permitirme a mí mismo tener broncas existenciales por algo así. Pero bueno.

Lo último que voy a decir sobre mi experiencia personal es que, a pesar de que las cosas se enfriaron, han surgido imprevistos y no ha organizado un espacio para mí, no quiero que las cosas acaben así. La razón es muy simple: me veo a futuro con algo más estable. Y me gustaría llegar allá. Veamos qué pasa.