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No podía dejar de comentar…

 

La fantástica colección de invierno de Missoni.

 

En un modo muy inteligente de aproximarse a lo fácilmente consumible sin irse por lo minimalista, negro y aburrido, la casa Missoni volvió a sus raíces de un modo muy creativo. Missoni se hizo famosa por sus tejidos y estampados ¿y qué mejor manera de venderle al cliente fiel algo apegándose a lo básico?

Pero la idea de Missoni fue “ponte lo primero que encuentres en tu closet y truinfarás”. Claro, sabemos que esto puede verse infinitamente mal si la persona en cuestión no tiene estilo o se viste en la oscuridad.

 

Esa idea de volver el invierno algo lúdico (una idea muy Lacoste) Me anima a ponerme mi ropa de invierno sin ton ni son y salir así a la calle. Porque la idea es buena y se puede imitar en casa!!!

Un par de bufandas, un abrigo, un vestido corto, mallas, guantes sin dedos y tacones. Básicamente el look de un canadiense promedio en invierno. O de un noruego. Pero con estilo. Y sutiles pistas de la inspiración que tomaron: el hip hop.

La colección es fantástica por eso: porque es hip hop y no lo es. Digo, ven las fotos de la colección y les recuerda vagamente al bling bling y el exceso pero en realidad no hay casi nada ahí que los remita directamente… salvo las cadenas de oro que aparecen brevemente en la colección.

Y también tiene ese toque de nómada, de hippie que sienta tan bien a Missoni. El toque es un poco más evidente que el del hip hop pero combina bien. ¿Quién diría que ambos estilos pueden coexistir sin agresión?

Debo decir que lo aprovecharon para la campaña, la cual me parece un esfuerzo simple pero efectivo: No hay un decorado enorme ni un exceso del Photoshop, y aún así atrae la atención. Y lo más importante: potencia el mensaje de la colección.

La colección es fascinante: le apuesta lo seguro sin resultar aburrido y junta elementos que prometen ser un éxito de ventas al punto de que resulta impactante e inspirador. Fascinante.

Les dejo también el video:

 

Y también aprovecho para comentar… la fantástica colección de Jil Sander.

 

No había tenido oportunidad de comentarla pero es algo muy simple con una idea bien construida. Es como traer puesta una escultura. No es de mis favoritas de toda la vida porque mucha de la construcción es interna (es decir, en cuanto a las costuras, y los efectos de la ropa son realmente poco apreciables en las fotografías

La geometría habitual de algunos de los vestidos es notoria en las caprichosas figuras de algunos ¿Cómo logra Raf Simons hacer que las piezas se sosttengan por sí olas? Es una buena pregunta.

Me gusta mucho la colección porque mezcla el arte con unas propuestas muy utilizables Pero desearía que hubiera utiluzado un mayor contraste en los colores. La idea es muy buena pero no es explotada como debería.

En fin, la colección no deja de gustarme ppor eso. Y para que la aprecien en movimiento, les anexo los videos:

 

La parte de arriba es la primera, esta es la segunda:

I have a confession to make

 

…quiero unas botas arriba de la rodilla. Para hombre.

Sí, sí, ya lo sé. “Son una locura”, “van a pasar de moda” o, peor aún, el “Jajajajajaja” ante la mera confesión. Por eso me da un poco de pena decirlo tan abiertamente, porque les parece ridículo o digno de una carcajada. Creen que es un artículo femenino (lo cual no es cierto) y putanesco y en ese punto puede que tengan razón… en algunos modelos puestos en algunas (ojo, digo ALGUNAS) mujeres. Porque dependiendo de la combinación pueden ser la cosa más sensual o uno de los apropiadamente llamados EPIC FAIL.

No suelo arriesgarme mucho a la hora de comprar, sobre todo porque me ha pasado que con la emoción de la compra no pienso en si lo que compro va bien o no con el resto de mi ropa. Supongo que les pasa a ustedes también. Pero he visto algunos ejemplos de botas arriba de la rodilla que se adaptarían perfectamente a mi guardarropa. Peor antes hablemos un poco sobre estos zapatos en las mujeres.

Estas botas ya tienen algunos años entre nosotros pero no han acabado de pegar. Primero se usaron en blanco y con faldas cortas –allá en los tiempos de la era espacial- y fueron sólo una novedad. Después se volvieron exclusivas de las putas y mujeres de categorías similares que posaban para revistas con tintes sadomasoquistas o se desnudaban en los bares de mala muerte. Pero las botas ya no eran blancas ni espaciales sino negras y cubiertas de látex o en charol, siempre en tacones que imposibilitaban caminar.

Se volvieron underground, eróticas, vulgares. Aparecieron en los periodos más XXX de Helmut Newton y Guy Bordin para darle un toque indebido y pronográfico a las fotos (todos sabemos que a ambos les gustaba jugar con eso así que no es una novedad). Algunas veces los darks y punks se sintieron atraídos hacia ellas, pero no son muy fanáticos que digamos. Supongo que la incomodidad que algunas parecen provocar y el miedo a dos cosas (que confundan a la portadora con una “glorietera”, como algunos dicen aquí y el hacer una mala inversión) no les ayudan a que se popularicen.

Luego, Julia Roberts las volvió pop y se usaron de nuevo… por un tiempo. Ya saben, Mujer Bonita, hot pants y botas negras de charol. Se le veían bien y en general no parecía una trabajadora sexual sino una chica moderna de su tiempo (por cierto, Versace las reinterpretó maravillosamente hace poco). Y ya ronda ella los cuarenta… qué fuerte que el tiempo pase tan rápido, ¿no?

El tío Karl las ama y ha recurrido a ellas una y otra vez, con un éxito muy relativo. Las maravillosas botas que ven aquí (la idea es increíble) provienen de un desfile de Alta Costura de hace tres años. La prensa no les hizo mucho caso que digamos pero se presentaron.

Después de los primeros noventa, las botas volvieron a ser putanescas, y más cuando lo sadomasoquista se puso de moda a principios de la década. Como artículo de “alta moda”, si lo podemos definir de ese modo, no trascendieron. Amenazaron con regresar y hasta Andrea Sachs triunfalmente caminaba enfundada en ellas después de su makeover en The Devil Wears Prada.  Las botas eran Chanel, por supuesto.

Quizá ahora sí peguen… el factor famoso ayuda mucho, como saben. Y como muchas famosas se han aventurado a acompañar sus breves vestidos con estas botas, podrían ayudar a que la tendencia cobre vida. Y si añadimos que las revistas las han estado promocionando… pues tenemos una posibilidad más.

Volvamos a mis botas potenciales. Esta imagen que ven aquí pertenece a la última colección de Givenchy. Sí, todos comenzamos a cansarnos de que esté de moda amar a Riccardo Tisci (yo estoy particularmente resentido por él por sustituir al gran Ozwald Boateng en la división de ropa para hombre) pero hay que admitir que las botas tienen “algo”.

Es fácil definir ese “algo” especial: dan una cualidad robótica a las piernas. Pareciera que uno trae puesto una prótesis llena de engranes y tornillos… Y con brillos. Encantador. Lástima que sean más planas que el piso de duela. Porque estas botas están hechas para usarse con un tacón, aunque sea pequeño.

Este es mi prototipo de bota arriba de la rodilla perfecta para mí. El tacón es similar al de un zapato oxford, son de cuero negro y se ven los suficientemente inocentes como para que las combine con unos jeans sin que me detengan en la calle a preguntarme si me gusta que me azoten en privado.

Me gustaría encontrar una bota de estas con un tacón vaquero. No me gustan las botas vaqueras (y menos si están hechas en piel de serpiente,  es lo más común en algunas regiones de México) pero el tacón es un buen cambio para alguien que vive su vida calzando unos tenis… como yo.

Esta me gusta también. Parece más una bota de montar y es un poquito más discreta que la otra. Además, ese sobrante se puede doblar… hacia adentro, recuerden que las botas dobladas hacia afuera acortan las piernas. El tacón es más bajito, pero la hace un poco más versátil que  otros modelos.

Vean estos ejemplos. ¿Se ven mal. ¡No! De hecho se ven como una bota normal y punto. La gran ventaja de estas botas en los hombres es que son mucho más discretas (también son totalmente asexuales)… y más funcionales que en las mujeres. Quiero unas, pero no sé dónde encontrarlas.

Quiero una Playboy francesa

Desde hace un año deseo tener una suscripción a Playboy Francia. No sé en qué momento se volvió una revista tan fabulosa pero se ha vuelto una publicación de culto para algunas personas, yo incluido. La revista tiene un encanto que otras publicaciones internacionales no tienen. Pero este encanto tiene muchas causas, muchas respuestas posibles a la pregunta ¿Por qué compraría esa revista?

-Porque ya hojeé una y definitivamente me atrae más leerla que  Vogue Paris

-Porque, a pesar de que usan poca ropa, la coordinación de moda está genial: las prendas tienen un erotismo más velado que otras publicaciones de Playboy

-Porque es una revista erótica que tendría a la vista en mis estantes y no ocultaría si alguien llegara de visita (como suele suceder con todas las revistas de ese tipo)

-Porque las fotos hacen ver al sexo como algo divertido. Y en muchas ocasiones lo es

-Porque las sesiones de fotos responden al ideal de una buena revista para hombres: Ponen a mujeres bellas en situaciones altamente eróticas

-Porque, a diferencia de las otras, y salvo excepciones, ponen a la mujer como un igual, no como un pedazo de carne esperando a que llegue el hombre y la devore

-Porque la sexualidad que promueven no es agresiva. Es espontánea y suave.

-Porque las fotos son una obra de arte, son fotografías con cualidades estéticas totalmente superiores a cualquier Playboy, Maxim y demás.

-Porque uno puede descubrir cuándo un fotógrafo tiene conocimiento y un buen ojo. Los que Playboy emplea tienen ambos a montones. Con ver las fotos se aprecia su experiencia.

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-Porque las mujeres retratadas en estas ediciones no se arrepentirían, algunos años más tarde, de haber posado para esta Playboy.

Porque el contexto de las sesiones está mucho más construido que las fotos de otros Playboy (mujer exuberante con las tetas de fuera en una playa, rubia despampanante en un momento post coital, noches de “glamour” y champaña, y todas esas sesiones que ya conocemos)

-Porque saben usar el lenguaje corporal para estimular la imaginación del lector

-Porque los editores de la revista saben que los pechos de tres metros de diámetro no se van a ver mejor que unos de tamaño estándar

-Dicho de otro modo, la chica Playboy Francia ES la chica de al lado. Podrán ser actrices de deslumbrante belleza, pero con un  toque cotidiano que puede uno encontrar relativamente fácil. Explotan el erotismo natural de las mujeres que escogen

-Porque Playboy Francia hace ver al desnudo como algo elegante.

-Porque muchos franceses viven del placer: desde la música (chequen a Air y niéguenme que son estimulantes) hasta la comida, pasando por la ropa –y la falta de ella-, claro está. Y Playboy busca dirigirse a ese  esfuerzo colectivo por satisfacer los sentidos con lo exquisito.

Pero la principal razón por la que quiero tener una Playboy francesa en mis manos se reduce a dos palabras:

Lily Cole.

Es una de las ediciones de revistas (de cualquier tipo) que más ambiciono tener en la vida. Para mí,  es una de las mejores editoriales en las que se ha mostrado el verdadero alcance de la belleza de Cole. Saben explotar esa ingenuidad que muestra y le dan un halo muy discreto de perversidad, algo que pocos modistos supieron inyectar a Cole cuando fue modelo.

Si alguno de ustedes puede conseguirme la Playboy de Lily Cole estaré tremendamente agradecido. Sé que no es muy cara (algo así como 2 euros, ¿cierto?). Si alguien la encuentra, le pagaré el triple de su valor original. Simplemente debo tenerla en mis manos. Y como sé que una suscripción a Playboy Francia es difícil, me conformo sólo con esa edición.

Altuzarra

Este diseñador presentó una de las dos colecciones que me llamaron la atención y, sin embargo, no fueron de mis favoritas. Creo que tiene un futuro y, aunque ande juntándose con malas compañías (en un momento más lo explico) está superando eso y se ha vuelto prometedor por derecho propio.

No sé si hayan oído hablar de Joseph Altuzarra anteriormente. Si no es así, es probable que no porque lleva sólo tres temporadas diseñando. Alturzarra (que con ese apellido debe tener ascendencia vasca) está llamando la atención de periodistas, celebridades y estilistas, quienes poco a poco lo están introduciendo a la escena actual (de las Alfombras Rojas y las editoriales). Además de las dos temporadas que ven en este post, tiene una colección de primavera 2009 que pueden ver aquí porque, al parecer, no la han compartido en otro sitio.

 

primavera 2010

Si se dan tiempo de observar la colección se darán cuenta que tiene una influencia muy fuerte de ciertos diseñadores. Algunos de los trajes, a pesar de tener un toque de originalidad, parecen muy del nuevo Givenchy. Imitar no es bueno, pero es algo natural y hasta comprensible en una primera colección, sobre todo si se busca notoriedad a través de un estilo que está en boca de todos.

Altuzarra trabajó con Marc Jacobs y Proenza Schouler antes de decidirse a lanzar una marca. Es por eso que haya buscado esa vanguardia pero por desgracia estaba explorando el lado incorrecto. Verán, el nuevo Givenchy y el estilo hombros-cuadrados-faldas-ulltracortas es lo que todos los diseñadores con poco talento buscan imitar ahora. Entonces, si se tiene algo de ingenio y experiencia, ¿por qué ir hacia donde toda la borregada gente va?

otoño 2009

Tal parece que Altuzarra se dio cuenta de eso en su siguiente colección y, aunque temía abandonar su zona de seguridad, se fue despegando un poco de “lo atrevido” y buscando un nuevo estilo para sí mismo. Aún así, se puede ver su inseguridad al buscar una silueta que se parezca al otro estilo pero a la vez buscando una innovación.

Él finalizó su desfile de otoño con tres vestidos de coctel de lamé plateado. Me agrada que se haya arriesgado a utilizar un material del que algunos abusan y otros huyen por miedo (en ocasiones irracional) a parecer demasiado vulgares. Los vestido e coctel parecen un justo equilibrio entre estos dos extremos. Además, ¿no estarían tentadas, queridas lectoras, a ponerse el vestido de la imagen para una fiesta?

A pesar de que la colección de otoño tiene algunas fallas (como es la falta de variedad en los colores y el miedo a abandonar la tendencia de los hombros y las faldas cortas), gustó y puso a Altuzarra en la mira. Me alegra sobremanera, puesto que eso da una presión especial a los diseñadores nuevos para que se esmeren y presenten colecciones más interesantes.

Para su colección de primavera 2010 el diseñador, motivado por la presión de los medios y las clientas que empezaron a aparecer, decidió hacer algo más pulido, más suyo y menos influenciado por lo que todos adulan ahora. Decidió lanzarse con una colección que en una sentada mezcla la estructura, la bohemia y lo comercial.

Para la primavera dejó la locura por los ochenta y se fue a los setenta, esa década de folklore urbano y desenfado. Pensó en los cortes que las mujeres con una cierta inclinación a lo étnico usaban y quizá en la “ropa de protesta”. Ya saben, como las mujeres que se visten como la etnia a la que están defendiendo porque consideran que las prendas autóctonas son bonitas (y en muchas ocasiones lo son).

La inspiración estética tiene una fuerte carga de los indios de Estados Unidos y en el acabado de algunas prendas, de los muebles de rattan. Es un gran mérito el hecho de que haya buscado una referencia más profunda para diseñar. Diseñar por diseñar es una virtud que pocas personas tienen, porque una colección debe llevar un hilo conductor. Quizá la única persona que tiene ese talento y lo ejercita es Carolina Herrera, pero los demás suelen necesitar de un tema para crear.

Creo que Altuzarra tiene un futuro. Uno bastante inspirador. Pero necesita trabajar en prendas con más personalidad y no irse por los lugares comunes porque, de lo contrario, la gente se aburrirá de él en un santiamén. Pero sólo lleva tres temporadas así que su evolución podría darme la razón… o no.

My Current Obsession: 1969- Boards Of Canada

Hace mucho que quería hablar de esta canción, pero no conseguía poner mis ideas en orden. Aprovecho un momento de claridad mental para presentarles una de mis canciones favoritas (en una lista interminable estaría dentro de las cincuenta primeras). La canción se llama 1969 y la banda/colectivo/duo/lo que sea se llama Boards Of Canada.

Curiosamente la banda no es de Canadá y prácticamente no tienen qué ver con el país en cuestión. Marcus Eoin Sandison y Michael Sandison conforman Boards Of Canada. Son dos hermanos escoceses que sólo se dedican a la música y por tanto evitan aparecer en medios y realizar conciertos. Es una pena puesto que escucharlos en vivo sería una de las mejores experiencias de mi vida.

Ellos tomaron el nombre por el National Film Board Of Canada, una institución que ha creado excelentes documentales sobre naturaleza canadiense desde setenta años. La organización no sólo ha creado documentales: los cortometrajes que produce son excelentes porque usan técnicas de animación combinados con buena música –vi uno hace unos cuantos meses en televisión y me encantó-. Hasta hace no mucho, también tomaban hermosas fotografías de la naturaleza .

La música de Boards Of Canada es una electrónica muy relajante, del tipo de música que está a años luz del psycho y demás vómito melódico. De hechom algunas publicaciones de música los catalogan como IDM (Intelligent Dance Music), porque colectivos como este y otros están integrados por personas que buscan crear canciones sofisticadas con elementos puramente electrónicos. Las canciones de Boards Of Canada está bien planeadas y son muy tranquilas, por lo que son ideales para hacer tarea, manejar y demás actividades que impliquen concentración.

Los descubrí por casualidad. Hace algunas eternidades era un adicto del MySpace, y, como ustedes saben, tuvo en su momento una gran utilidad como herramienta para la difusión de músicos independientes, porque ellos subían sus canciones y uno tenía la total libertad de descargarlas y criticarlas. El punto es que por alguna razón que desconozco llegué hasta Boards Of Canada y los amé desde el primer instante.

Se volvieron casi inmediatamente una de mis bandas/colectivos/duos/lo que sea favoritos porque ´sus canciones evocaban muchas cosas para mí, me relajaban y sonaban atemporales a pesar de tener algunos años en circulación (la canción de este post tiene más de siete años).

1969 viene dentro de un disco llamado Geogaddi, en el cual Boards Of Canada decide ser un poco más psicodélico. Las canciones y la estética del disco evocan a los fractales y a las formaciones geométricas de los copos de nieve y los caleidoscopios. Pero los títulos de sus canciones no tienen mucho que ver con la geometría. En fin.

El disco es particularmente optimista y me hace evocar en algunos momentos al invierno. Quizá esta sea la intención, ya que en este disco vienen sampleados algunos fragmentos de la National Film Board Of  Canada los cuales, por cierto, filmaban gran cantidad de sus priducciones en el Ártico.

No sabía que en algunos sectores Boards Of Canada y canciones como esta sean motivo de polémica. Algunas personas creen que tienen mensajes subliminales y han reproducido las canciones al revés. Sinceramente, escuché un par y  lo único que lograron fue causarme una gran incomodidad porque no suenan bien.

Ahora bien, las personas que se alarman con esta música afirman que la canción se inspiró en un culto religioso (los davidianos), ya que en 1969 algo importante sucedió en su historia. No hago mucho caso a esto porque, entre las dos o tres cosas que he aprendido sobre comunicación está el hecho de que los mensajes subliminales están sobrevaluados, ya que su efectividad es menor a la que la gente cree. Pero bueno, los hermanos Sandison dicen que es una de muchas referencias que tomaron en cuenta al componerla. Sin embargo, dicen, pensaban más en un momento histórico en el que el mundo estaba particularmente esperanzado.

Al investigar para esta entrada leí esta declaración y confirmó las imágenes mentales que me venían a la mente al escuchar esta canción: el flower power de los hippies, el momento más emocionante de la era espacial (la llegada a la luna), los frutos de la revolución social estimulada por la época. La alegría colectiva. Lo maravilloso que puede ser el cambio. El punto final a una de las décadas más frenéticas que tuvo la historia.

Creo que no debo agregar más, puesto que esta canción, como casi todas las de Boards Of Canada son para los sentidos y no para la razón. Si les es posible, compren o bajen sus tres discos (Music Has The Right To Children de 1998, Geogaddi de 2002 y The Campfire Headphase de 2005) o chequen el remix que hicieron a una canción de Beck, les van a gustar mucho ytendrán algo inusual para escuchar y relajarse.

2 de México

La semana pasada  tuvieron la cortesía de invitarme a DFashion, un evento en el que se presentan diseñadores de moda para mostrar sus colecciones. Botica, Bere, Juanito y yo fuimos a algunos shows y  encontramos cosas muy interesantes y aprovechamos para chismorrear con el gran ErichBen (gracias a él estuvimos ahí).

Como tuve que entregar adelanto de mi tesis esa semana sólo pude ir un día y a dos desfiles: Temores y Julia y Renata. Sinceramente, mis expectativas no eran muy altas o muy bajas. Estaba en el modo grabadora: ese comportamiento en el que uno suprime su opinión y se dedica a registrar todo lo que sucede a su alrededor.

Ya saben que para poder dar una opinión sustentada uno no puede dejarse apantallar por lo que encuentra, porque usualmente es sólo un disfraz. Un eufemismo. Un espectáculo que dura unos minutos y si lo presencias por mera inercia, no te deja nada. Si, por el contario, buscas el por qué en las prendas y lo complementas con lo que sabes (y lo que ves), puede que el espectáculo te asombre y enriquezca más. Y que rescates más de lo que crees.

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¿Qué puedo rescatar de Temores? ¿Y de Julia y Renata? Muchas cosas. No voy a hacer una crítica descarnada porque en este momento no estoy con muchas ganas de mala leche y porque intento ponerme en los zapatos de Temores. Entiendo lo difícil que es conseguir materiales (telas) decentes en México y que tu público te obligue a hacer algo que no te convence mucho. No es un secreto para nadie que los clientes de Temores viven en el intento de SoHo mexicano y quieren algo “locochón”. Y como diseñador, les tienes que cumplir.

Las fotos del desfile no son buenas en absoluto, ustedes disculpen. Dentro de lo “locochón” podemos encontrar una respuesta a los que demandan más color, más estampados extravagantes, más mal gusto. No estoy tan seguro de que a Temores le fascine ese discurso en el fondo de su corazón.

Las modelos usaron puros Converse y no chocaban con la colección. Aunque muchos lo criticaron, lo entiendo. Conseguir patrocinadores para una colección no es tan difícil pero, a diferencia de otros lugares, los diseñadores los necesitan con urgencia, porque aquí no hay ningún Bernard Arnault para apoyar los delirios creativos de nadie. Y también uno tiiene que someterse al patrocinador.

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Aún así, creo que Temores ya está cansándose de lo “locochón” y quiso empezar por algo más simple. Intentó olvidarse de lo ultracorto (cosa que a algunos ya nos hartó) y lo ultraapretado.. El siguiente paso era olvidarse de lo saturado en color y estampado, ¿cierto?

El color no estuvo tan mal. Quizá se inspiró mucho en las últimas colecciones de Prada y Dries Van Noten pero no adaptó la influencia como debía. Es como cuando uno tiene unas tijeras, cartulina y crayones pero no sabe qué hacer con ellos. Eso sí la música estaba particularmente aburrida.

La colección no es tan buena ni tan mala. Al final alguien dijo “¡Qué desfile tan monótono!”. No lo creo. Me agrada que haya hecho algo sencillo, aunque no le haya salido tan bien como planeaba.

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Julia y Renata son harina de otro costal. Ellas me caen bien, me parecen más inteligentes que algunos de los que están actualmente en las capitales de la moda. Quizá no han logrado que su marca se diversifique porque eso incluiría que diluyeran sus propuestas y no tendrían el mismo encanto. Pero podrían lanzar accesorios o algo así. En fin, divago.

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Debo decirles que divagué enormemente para esta entrada y todo es culpa del soundtrack que escogieron. Se les ocurre nada más y nada menos que lanzar a desfilar a sus modelos con Revolution 9, la canción más experimental de los Beatles. Una canción increíble pero que puede llegar a dar miedo y a ser tan perturbadora como ver El Resplandor con las luces apagadas. A estas alturas del partido me sigue perturbando.

Bueno, pues. No pongo el link, ustedes escuchen Revolution 9 mientras ven el video de Julia y Renata, con sus vestidos rojo encendido. Vestidos y pantalones de harén. Vestidos y zapatos que estaban ligeramente toscos.

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Tendré qué ser muy sincero: el hacer colecciones con un sólo elemento es algo muy complicado porque requiere una gran maestría y creatividad al por mayor para poder volverse un hit. Valentino lo hizo en 1968 con el color blanco y aún ahora se le recuerda. Algunos otros han usado solamente vestidos de gala o, digamos, blanco y negro, pero es muy arriesgado por razones obvias.

Creo que entiendo la idea: el poner solamente vestidos rojos y abrir el desfile con Revolution 9 para impactar a la audiencia con recursos extremadamente agresivos. Me queda claro. El problema es que la agresividad provoca rechazo en muchas almas sensibles. Y no, no estoy siendo irónico.

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La colección SÍ es repetitiva, SÍ es agresiva y NO tiene un estándar de calidad que esperaríamos todos de Julia y Renata. En este último punto les puedo hablar con la verdad puesto que estuve muy cerca de los vestidos y pude ver que la tela no eran tan buena como la de otros desfiles suyos.

Otra cosa que desmerece el esfuerzo que suelen hacer: apostaron por las formas onda Giambattista Valli. No resultó. Es mejor, por ejemplo, aventarse una colección con puros drapeados (los cuales son muy difíciles de ejecutar pero suelen verse maravillosamente) que con las formas a lo piñata.

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Para que se den una idea, les pongo el video mientras comento unas generalidades del evento:

 

-No es una buena idea pedir a los invitados que se formen una hora antes para recoger sus pases, porque el resultado es caótico. Si añaden que algunos individuos con ‘mucho estilo’ (y poca educación) se metieran a las filas y que el señor de seguridad se peleara a ladrido pelado… ¡perdón! a gritos con todo mundo. y diera pie a que algunos ‘estilosos’ vociferaran “PERO ¿QUÉ TE PASAAAAAA? ¿NO SABES QUIÉN SOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOY?”. Sí, qué desagradable.

-Es una buena idea y se les aplaude que empiecen puntualmente.

-Se agradece mucho que nos ofrecieran bebidas mientras estábamos en la fila.

-Se les agradece mucho –aunque debería ser requisito- que tengan UN BAÑO. En algunos otros lugares no hay tal o está a dos cuadras… sin comentarios.

-Se les agradece que el staff no se dejara apantallar por algunos individuos pretenciosos que aman desobedecer indicaciones. Lo malo es que algunas personas del staff eran más arrogantes que los asistentes.

-Se les agradece que nos proporcionen revistas interesantes como cortesía.

-Se les agradece que pusieran a los mejores integrantes del staff en la pasarela, porque eran amables-pero-estrictos.

-Es una pena que lo sigan viendo sólo como un evento social más. Saben de sobra que la moda es una industria y no una fiestecita cualquiera.

-Es una pena que Vogue no haya ofrecido revistas… o al menos yo no vi ninguna el día que fui.

-Es una pena que a algunos invitados no les interesara un carajo la moda. Algunos no se callaron en todos los desfiles.

-Es una pena que los organizadores no usaran el “factor famoso” para su provecho. Bastaba con sentar a alguien con una carrera sólida en primera fila y vestirla o vestirlo de sus creaciones Y YA!

-Gracias a ErichBen, BoticaPop, Bere y Juan porque sin ellos no la habría pasado tan bien.

12 de París

Chicos, sé que me he desaparecido y les pido una disculpa. Resulta que estoy apurándome para acabar un capítulo de mi tesis, porque si no me apuro ahora no  lo haré nunca  (si algunos de los lectores podría ayudarme con bibliografía les agradecería mucho) y tengo menos de 24 horas para redactar diez páginas. Bueno, eso no es tan difícil pero me cuesta muchísimo trabajo concentrarme en estos momentos. Por si fuera poco, me fui de fiesta con ciertos blogueros (ejem, ejem, ejem, ay qué tos me traigo hoy, chicos) y el fin de semana –mi único par de días sin tanta ocupación- me la pasé recuperándome de los efectos de la fiesta. Todo esto me obliga a pasar menos tiempo del que quisiera en la blogósfera y retrasar mis entradas.

En fin, también cuenta el hecho de que escogí quince firmas de interés para París. Admiro a aquellos que pueden bloguear contenidos tan grandes en una sentada, porque yo no puedo. Necesito analizar bien las cosas y después escribir con calma, que andar a las carreras no es nada inspirador. En fin. Trataré de ser breve y que haya más imágenes que texto, porque de lo contrario sería una entrada muy pesada. Vamos a comenzar, ¿les parece?

Haremos esto de un modo cronológico, así que empecemos con Lanvin. Ah, Lanvin. ¿Qué les puedo decir que no sepan de la firma? ¿Que Alber Elbaz es un genio? Eso ya lo saben. ¿Que no ha tenido una colección floja en años? (o al menos yo no recuerdo ninguna) Eso también lo saben. ¿Que puede malabarear lo comercial y lo conceptual, el volumen y el color, el lujo y la accesibilidad? Lo ven a cada temporada así que repetirlo está de más. ¿Que el día que se marche de Lanvin (¡ni lo mande Dior!) no vamos a saber qué era la casa más antigua de París antes de él? ¿Y que más de uno llorará a mares? Eso ténganlo por seguro.

Creo que los que conocen la obra de Elbaz en Lanvin lo tienen en alta estima. Quizá no sean fans inconicionales pero no he escuchado jamás un comentario de “qué hueva me da Lanvin, ese Alber siempre hace lo mismo”. Vaya, el tipo es genial y no sé a qué malas (o buenas, quién sabe) artes recurra para superarse a sí mismo cada temporada.

El desfile de primavera me ha parecido excepcional. Pero a mí todos los desfiles de Lanvin (desde la primavera de 2007, que empecé a seguir a la firma) me parecen excepcionales, cada uno con un elemento memorable. Hagamos un ejercicio, chicos. Traten de recordar con qué asocian Lanvin. Lo asocio principalmente con cinco factores: Natalie Portman, vestidos enormes que se mueven a capricho del viento, drapeados, volumen y muchos colores.

Esta temporada también utiliza los colores, el drapeado y el volumen. Y las prendas de un hombro. Y los vestidos enjoyados. Y aún así se ve como una colección creativa, porque con los elementos que siempre usa, Elbaz está dibujando su punto de vista sobre distintas regiones geográficas.

Dijo Elbaz que pensó en Francia, España, Marruecos y México. Alguien me decía, con mucha razón, que la clave estaba en el corte y el color. El rosa y las mangas ligeramente aglobadas son francesas. El corte severo y los colores negro y rojo son españoles. Los colores claros y el drapeado son marroquíes; el verde, el amarillo y las joyas son mexicanas. Qué belleza, señores, hacer una colección bonita sin obviedades.

Debo confesar que los zapatos de Lanvin nunca me han gustado. El tacón cónico no es particularmente bonito según mi punto de vista. Simplemente no me gusta. Pero como no suelo tomar en cuenta los zapatos, siempre digo que son colecciones impecables. Los zapatos de esta temporada no están tan mal, pero siguen sin gustarme demasiado.

Debo decirles que Lanvin se ganó mi corazón cuando apareció una modelo con un vestido rojo sangre desfilando a ritmo de Perfidia. Digo, no es que no lo quisiera antes, pero la mezcla entre una de las canciones más bellas en español y la interpretación que Elbaz hace de la belleza de México y España es algo conmovedor. Punto.

 

La segunda que reseñaré es Balenciaga. Como saben los lectores regulares de este blog, Balenciaga me pone majareta. Tengo un amor profundo y casi incondicional al trabajo de Cristóbal Balenciaga y Nicolas Ghesquiere. No creo que este último sea el mejor diseñador sobre la tierra, pero me fascina todo lo que hace. Es casi un hecho que una colección de Balenciaga me vuele la cabeza. Es decir, que me atrape.

Pero esta no. Ni la anterior porque tenía elementos (como los zapatos) que nunca acabaron de gustarme. A mí me pasa algo que quizá no sea muy raro, chicos: necesito que una colección se “macere” para que la aprecie de verdad. Sí, creo en el amor a primera vista con una colección porque lo he sentido (y en el otro también creo) pero usualmente necesito de revisarlas con calma y ver las prendas una por una.

A pesar de que amo Balenciaga con locura, estas últimas… 5 temporadas he necesitado digerir las colecciones más tiempo que antes. Y de estas cinco, he amado dos y he sido convencido por una. Las dos restantes han sido la de otoño y ésta. La de otoño es como un matrimonio forzado. La actual es como una cita a ciegas: no estoy totalmente convencido del resultado, actúo con recelo pero en el fondo creo que me gusta. No mucho, pero me gusta.

Quisiera decir que me gusta más pero creo que tendremos que conocernos mejor. Quizá si la veo en movimiento pueda sentir algo más por ella. Pero no sé, me siento un poco raro de no perder la cabeza por ella, a pesar de que cuenta con cosas que me gustan mucho.

Y a pesar de que mi amor por la firma y los diseñadores (Cristóbal Balenciaga y Nicolas Ghesquiere) continua, me preocupa ligeramente el hecho de ya no enloquecer, de sentir esta última colección como algo un poco repetitivo. No lo sé, tengo dudas y espero que esta situación de incertidumbre mejore.

 

Sigamos con Dior. Últimamente me ha dejado de gustar el hecho de que Galliano se autorreferencie tanto en sus colecciones para la casa. Es muy cliché decir que John Galliano es aburrido, que ya no diseña cosas bonitas, que es vulgar… pero lo que no se toma en cuenta es que está amordazado por lo que dispongan los dueños de la firma. En su marca hace lo que se le da la gana y usualmente es más salvaje y creativo que en Dior.

Esta colección de primavera  no me gustó tanto. Algunos de los vestidos me daban un poco de horror porque las combinaciones bra negro- vestido blanco son un faux pas tan tremendo que sólo se lo deseo a mis peores enemigas (y algunas los han llegado a cometer).  Además no soy fanático de los bustiers y la única idea de lencería que me gusta es el vestido encorsetado como lo de los Dolce. Y las blusas satinadas  con remates de encaje que tan de moda estuvieron hace unos nueve años.

Pero admito que me gusta el eje de la colección. Esa idea de la mujer fatal es encantadora porque desde hace mucho no se explota en la moda. Y como la mujer de Galliano en Dior es un poquito (sólo un poquito) sexual, pues la idea de la lencería expuesta le queda a las mil maravillas. Desearía que hubiera hecho accesorios más interesantes y que hubiera quitado esos calcetines tan espantosos de la pasarela.

 

Puse a Dior porque finalmente me convenció más que Viktor & Rolf. Ellos eran bueno, algo locos pero con un bonito sentido del estilo y unas ideas muy agradables que tenían buenas ejecuciones. Pero de un tiempo para acá los dominó la pereza y crearon colecciones insulsas y algo ridículas raras.

La colección no estuvo mal, porque están luchando contra la pereza –y casi, CASI le ganan- pero lo mejor del desfile fue ver a Róisín Murphy cantando sobre una plataforma con una moderna batita de embarazo. Es fascinante esa mujer.

 

Pienso incluir a Chanel en este conteo pero no me voy a detener mucho, porque merece un post aparte. La colección me fascinó.y, a pesar de que detesté los zuecos y la idea de ver al amante protegido de Karl revolcándose en la paja (imagínense si el tío Karl se proyectó con eso. Qué asco.) me parece una ridiculez como las que Karly presenta cuando se le va la olla. Pero todo lo demás está bien.

 

La siguiente es Dries Van Noten. Me encanta que el belga cuide tanto la forma y la calidad de sus diseños. No sé si alguna vez lo mencioné pero un día fui al Saks y estaban algunos vestidos de la colección de primavera. Pude tocar uno y aún recuerdo esa textura, porque ha sido la seda más suave que he tocado en mi vida.

Al momento de haber sentido la textura de ese vestido y verlo puesto en una empleada de la tienda me enamoré verdaderamente de su trabajo. Sólo alguien con un verdadero amor a su trabajo puede ser capaz de crear algo tan bello y práctico. Cuando vi el desfile de otoño, con esos abrigos tan simples y  aquellos vestidos envolventes, me volví fan instantáneo de la colección.

Esta vez no hizo el desfile más bonito y perfecto de París. Dudo que sea su intención, puesto que es alguien totalmente absorto en su trabajo. Pero me dejó en una encrucijada. Cuando lo vi por primera vez creí que me iba a gustar mucho y no fue así. Y cuando lo vi por segunda vez (aún no veo el video) creí que me iba a decepcionar. Pero no. Y sin embargo, no se me hace un mal desfile.

No lo sé. Es una colección bonita, que toma un par de conceptos muy sobrevaluados (la globalización y el boho chic) para utilizarlos como una plataforma para hacer algo mucho mejor. Es una colección que no cita a nadie particular como inspiración. Es algo muy auténtico.

Y Dries no se complica la vida. Por eso me gusta. Es capaz de presentar prendas muy simples y bonitas sin verse como un catálogo de básicos. En la firma no hay faldas ultracortas ni un aura gótica o experimental que resulte cansada. Más bien es el gusto porque las prendas se usen y dejen a la clienta cómoda. Y ya.

No sé qué más agregar. Creo que me gusta pero creo que tendría que volver a ver las prendas en vivo para amarlas totalmente.

 

Akris es una gran firma que se enfoca en la calidad de las prendas y un diseño muy contemporáneo y simple. Las prendas de Akris son fantásticas y –algo que no se puede decir de otras marcas- valen lo que cuestan, porque sus estándares de calidad se parecen a los de Hermes (en dicha casa, no hay producto imperfecto que salga de la fábrica).

Bien, pues el diseñador de Akris, Albert Kreimler, es uno de los más subestimados e ignorados en París. A pesar de tener una clientela fiel para su casa, la gente no se pelea por estar en primera fila en un show de Akris y las prendas  no se agotan a las pocas horas de ser lanzadas Eso está muy mal, porque el tipo se esfuerza por hacer bien su trabajo.

 

Aunque… esta temporada esperaba algo mejor y no apareció. Creo que confió demasiado en que el minimalismo es una apuesta segura para vender. Y no se equivoca, porque los básicos siempre se venden bien. Pero viniendo de alguien tal talentoso como Kreimler, quedan ganas de algo mejor.

 

Quisiera presentarles al siguiente diseñador, pues creo que hizo uno de los mejores desfiles de París. Él es Haider Ackermann, un diseñador que lleva relativamente poco en la escena francesa. Quizá nunca hayan oído hablar de él porque mantiene un perfil bajo y no gusta de fotografiarse con actricillas (no es lo mismo que actrices, ¿estamos?) y demás personas. No usa faldas, no parece un emo ni se empolva el pelo. Es más bien un muchacho común.

Admito que lo conocí, hace un año o menos, porque es uno de los diseñadores favoritos de Tilda Swinton. Él y  una de mis actrices británicas (e internacionales) favoritas se llevan bien y tienen una apreciación estética similar: él para crear y ella para vestirse. Se complementan tan bien como ella y Jil Sander o Lanvin.

Para Ackermann todo es la estructura. El deconstruir sus ideas. Y funciona, porque su deconstrucción es algo más bien discreto, aunque se note a primera vista. Por tanto, es paradójico. Haider Ackermann no crea imposibles.y dudo que le guste ese papel de artista incomprendido y desafortunado.

Porque en algún momento sus prendas pueden ser usadas por Tilda Swinton, por Penélope Cruz, o por Anna Wintour (quien no se ha puesto nada de Ackermann pero podría encontrar algunos de sus vestidos atractivos). Porque le gusta la sastrería y hace unos trajes originales y maravillosos, en el que los sacos se abotonan como una chaqueta de motociclista.

Obviamente Ackermann no es perfecto. Tiene una paleta de colores muy limitada. Afortunadamente, para su colección, se está atreviendo a más, como diseñar con amarillo y crear un modelo en el que un seno quede al descubierto (el muchacho tiene un sentido del humor, hay que dejarlo ser).

Haider Ackermann es un fanático de la caída de las telas y esto se nota en su colección. Como dije antes, no es perfecto y aún le faltan cosas por aprender, pero eso no significa que sea malo. Todo lo contrario, porque con sus limitaciones ha creado prendas maravillosas por estructuradas y atractivas.

 

La siguiente viene porque le gustó mucho a mi mamá. Como saben, queridos lectores, mi mamá no es fanática y considera una locura pagar 8000 dólares por un bolso Birkin. Pero vimos la colección de Chloé juntos y le encantó.

Mi mamá tiene un sentido de la practicidad muy desarrollado y conoce algo de telas, por lo que puede decirme cuando una prenda puede ser difícil de lavar, planchar o incluso de usar. Ya saben que algunos diseñadores son particularmente caprichosos y crean prendas en unas telas horribles como el poliéster o el line, que no es horrible pero es un verdadero tormento para planchar porque se arruga con cualquier pretexto.

Entonces, al revistar la propuesta de Chloé, llena de ropa cómoda y urbana, de esa que puede durar en un clóset por años, encontramos algo que se dirija a una consumidora potencial como mi mamá: personas que busquen verse impecables con prendas cómodas y prácticas y sin parecer ostentosas. Y, según creo, ese tipo de consumidora abunda.

Con el vestido del final tuvimos la siguiente conversación:

yo: Mira.

Ella: (pausa) Está bonito.

Yo: ¿No te molesta ni el hecho de que sea transparente?

Ella: No. Está muy bonito.

Creo que los últimos tres o cuatro diseñadores de Chloé (Martine Sitbon, Stella McCartney, Phoebe Philo y Paulo Melim Andersson) han sido bien elegidos y por eso Chloé se ha mantenido vigente. Todos han creado colecciones femeninas con puntos de practicidad. Y básicamente, para eso se creó Chloé, entonces es una de las casas parisinas cuya filosofía ha sido respetada.

 

La siguiente. Sonia Rykiel me suele gustar mucho porque es una persona muy auténtica. Muy relajada. Para Sonia no hay dogmas y la moda es divertida. Me pregunto cómo sería este universo si todos los diseñadores se animaran a tomar un poquito menos en serio el papel de árbitros de la moda.

Para Sonia, la ropa es cómoda y tiene mucho que ver con la personalidad de quien la usa, porque una prenda puede ser maravillosa, pero si quien la usa no tiene un gramo de encanto, la hará lucir mal. También tiene que ver con la proporción. Hace poco vi algo de ella en los 80 y creo que se ha suavizado un poco. Eso me agrada.

El color y la practicidad tiene mucho que ver en las colecciones de Sonia. En esta no son la excepción. Hay tonos encendidos de azul, rosa, naranja. Negro con brillos. Y todo puede combinarse con algo más para verse bien. Y las prendas son muy usables: un 95% del desfile se puede usar sin verse ridículo.

 

 

La siguiente en esta lista es Yves Saint Laurent. Dudé un poco al ponerla porque, a pesar de que me gustó, se me hizo una colección algo retrospectiva, con un toque marcado de “visita a los archivos” tanto de Yves como del propio Stefano Pilati. Sí, la forma está usada de una forma interesante y es menos conceptual que en otras temporadas pero, no sé, esperaba algo mejor.

 

 

A pesar de esto, es una colección coherente, en algunos momentos práctica. Y nada más. Es como una pieza de música construida con ecos o samples de otras canciones. Samples del propio autor y del maestro. Como el vestido con estampado de fresas, uno de los detalles más encantadores que he visto en esta temporada.

 

Mientras redactaba estas líneas (las de este apartado) estaba viendo el desfile de Giambattista Valli. Me encanta el hecho de que haya logrado una madurez al diseñar colecciones fuertes sin que éstas dejen de lado a sus clientas. A Valli le ha ido muy bien y se merece tener ese éxito. ¿Cuántas veces vemos que adefesios se llevan las palmas de los “fácilmente impresionables” (por no decir otra palabra) a pesar de hacer porquerías? ¿No ha pasado hace veinte años, hace diez y ahora mismo?

 

Pero a Valli le compra la reina de Jordania. Y otras celebridades, actrices con A mayúscula y clientas pudientes se visten de él. Tiene una legión de fanáticas que le comprarían así hiciera una línea para K-Mart. O colecciones de Alta Costura, lo que me lleva a preguntarme por qué no se ha animado a hacerlo.

Esta colección tiene una salida comercial con los abrigos estampados, Y arrebatos creativos como los vestidos que enseñan los pechos. Y no está mal. Lo noto, quizá, un poco apagado. No aburrido, apagado, con miedo a atreverse a más. ¿Miedo de la situación financiera actual? Podría ser, pero le está yendo bien, así que no debería preocuparse.

Valli me gusta porque combina muy bien la vanguardia con los cortes rígidos de un modisto clásico. En él, pueden coexistir un vestido de los años cincuenta con un blanco minimalista. O un abrigo recto con aplicaciones extrañas. O la herencia de Vionnet con la de Kenzo o Jil Sander.  Y ese ese su estilo.

Valli usa muy bien el color. No recuerdo que haya dedicado una colección entera a un sólo color y hace bien. Porque su técnica resulta: escoger una gama de colores y no apartarse más de lo debido. Así, crea una uniformidad conceptual y evita aburrir a la prensa y a sus clientes.

 

Rue Du Mail es la siguiente en la lista. La línea de Martine Sitbon me había fascinado en sus últimas colecciones (no supera las diez porque se fundó en 2006) porque no quiere descubrir el hilo negro ni ser la próxima versión femenina de Christian Dior. Ella ya tuvo sus momento de fama en Chloé hace algunos ayeres e imagino ue no le interesa ser una celebridad.

París necesita de esas personas, chicos. Gente que tenga ya experiencia y haga ropa  por gusto. Gente que tenga un conocimiento de telas, corte y caídas y cuyo fin último sea perfeccionar su estilo y no crear prendas que aparezcan en las páginas de Vogue Paris o hacerse los muy conceptuales. Diseñadores que no se anden por las ramas.

Sitbon es un buen ejemplo para esto. Su línea mantiene una coherencia y un discurso uniforme temporada tras temporada. Como ya fue exitosa y dirigió una gran casa francesa hace algún tiempo, Sitbon no se desconcentra y hace lo suyo. Piensa en el color y en un tipo de mujer específica para diseñar.

Esta temporada esperaba mucho más de Sitbon, pero quedó a deber. Me sorprende que tema arriesgarse, porque coquetea con el aburrimiento. A pesar de esto tiene dos o tres prendas que son la media entre lo aburrido y lo estructurado. Son las prendas que presento aquí. Espero que para la próxima temporada Sitbon no tema arriesgarse.

 

Y viene la última, chicos. La número doce. La más espectacular entre lo espectacular, y la que no me sorprende por ser tan espectacular. Con ustedes, Alexander McQueen.

McQueen siempre ha sido muy fiel a su estilo y, a excepción de uno o dos tropezones, no se deja intimidar porque su marca no sea “ponible”. Y es que esto en muchas ocasiones es una gran mentira, porque la ropa de McQueen se puede usar por separado sin problemas. Es cierto que se necesita de un cierto carácter para las piezas más raras de McQueen pero suele suavizarse en las cosas que entrega a las tiendas.

Alexander McQueen siempre ha sido fiel a sí mismo. No tiene miedo de tomar una cosa común y absorberla para engendrar una idea transformada en algo sexual, fetichista, macabro y estructurado. Algo así como entrar a Disneylandia con una buena dosis de LSD  o caminar sin rumbo por el bosque con los ojos vendados.

Asímismo, es uno de los diseñadores que presenta sus desfiles de modo más impresionantes. Vaya, a veces Karl se queda muy, muy corto. Ya ha hecho de todo y repasar las excelentes ideas que ha tenido a lo largo de los años merece un post aparte así que, por ahora, no las voy a enumerar.

 

Esta vez la sorpresa fue un show que se transmitió en vivo a todo el mundo. Yo estaba intentado sacar contenidos nuevos para mi tesis así que me fue imposible verlo y aún ahora he revisado pedazos. Sé que esa mujer horrible de Lady Gaga presentó su nueva canción en el desfile y, como en este blog somos fans de Róisín y nos da igual Gaga, pues pasemos a otro tema.

¿Qué piensa Aldo de la colección? Me gustó. Son prendas que demuestran el talento de McQueen y su habilidad para llevar una idea básica más allá de sus límites aparentes. Nosotros, mortales, creemos que una idea puede tener un cierto número de formas para plasmarse. Alexander McQueen piensa en esas y en otras, porque los extraños procesos cerebrales que tiene  lo llevan a lograr tan buenas colecciones.

La idea de esta colección es la Atlántida que Platón menciona en uno de sus textos (sí, soy un ignorante, no sé qué texto sea porque no he leído a Platón. Shame on me.). McQueen no piensa solamente en los griegos, en Aquaman y en las catástrofes sino que creó una raza híbrida en la que las mujeres usan un zapato que parece pinza de cangrejo y mantiene el pie a una altura que deja de ser erótica para volverse algo perversa (pobres modelos, me compadezco de ellas). Una mezcla entre hombre y pez sin llegar a las obviedades.

Bien, con Alexander McQueen terminamos las 12 de París. Me vuelvo a disculpar por no estar en la blogósfera, pero en estos momentos mi tesis me está absorbiendo el tiempo como no tienen una idea. Es algo así como una esposa celosa. Espero que este post les guste, en realidad me esforcé para terminarlo.