viernes 2 de marzo de 2012

Ermenegildo Zegna (fotografiado por mí)

Hace un par de días fui invitado a la presentación de Ermenegildo Zegna, primavera 2012. Pude ver las novedades de una marca que ha sido muy aceptada por el público mexicano. Justo antes de empezar, pasé al lado de unos ejecutivos de la marca y discutían en su idioma natal (italiano) el éxito que han tenido desde que trajeron la marca aquí.

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De acuerdo con ellos, tanto las boutiques como las tiendas departamentales reportan un buen volumen de venta y la marca no se limita a ser comprada por celebridades y políticos. Fue una conversación interesante.

Ese día decidí que iba a fotografiar la colección y subir las mejores fotos a una entrada. Ya alguna vez había hecho un post especial con fotografías tomadas por mí y otras imágenes del fitting de JI+B, así que esto no es del todo nuevo para ustedes. Si me han seguido desde hace un par de años, seguramente recuerdan el curso de fotografía. Lo tomé, lo aprobé y aprendí muchas cosas pero no soy Steven Meisel en mexicano y me falta practicar. Para llegar al nivel de mis ídolos Meisel, Irving Penn y Avedon se necesita mucho conocimiento, práctica y un equipo increíble (así como la habilidad para que éste no se salga de control).

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Pero también se necesita un buen ojo, el cual se puede entrenar hojeando toneladas de revistas, tanto políticas como Proceso (un semanario político mexicano. Uno de mis compañeros de generación, Alejandro Saldívar, toma fotos ahí y su trabajo es muy bueno), o National Geographic y, sobre todo, Vogue Italia y su contraparte estadounidense. Hasta esta ocasión me había abstenido de llevar cámaras a los eventos porque no tenía un equipo decente, pero me compraron una point-and-shot (es decir, una cámara digital ordinaria) que me ha aguantado el paso hasta ahora.

Les voy a decir la verdad: tomar fotos de pasarela, y con esto quiero decir buenas fotos, no es nada fácil. Se deben cuidar muchísimas cosas más que en otro tipo de fotografía y siempre peleando contra el tiempo. Así que mis respetos a fotógrafo como Marcio Madeira (quien estuvo en Style.com y ahora toma las fotos para el portal de Vogue) y mis amigas Argelia y Paola.

IMG_1068 (Una de las cosas que se deben cuidar en las fotos de pasarela son los cortes al cuerpo. En este caso, el corte en la cabeza se ve raro, y es algo que se debe evitar. Pero el traje aparece, entonces no es tan malo)

Así que les hago una selección de las mejores fotos que tomé sin que pierdan de vista las maravillosas prendas y accesorios de Ermenegildo Zegna.

IMG_1069 (Este corte salió mejor)

El lugar para la toma de fotos es muy importante, porque el ángulo puede dar una vista diferente o una mejor iluminación. En mi caso, tomé un lugar desde el que podía fotografiar accesorios y darles una vista distinta. Eso me sirvió para apreciar detalles como las costuras en sacos y pantalones. Quedé muy impresionado.

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El problema con ese ángulo y con cualquiera en las fotos de pasarela es mantener la misma posición durante mucho tiempo. Es incómodo y doloroso pero vale la pena. Las clases de yoga son muy útiles en esos momentos.

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…pero todo el esfuerzo vale la pena cuando se pueden ver los accesorios así de cerca. Quiero esos tenis en mi vida, por favor.

IMG_1094 (También es válido llamar la atención de quienes desfilan para que les regalen alguna toma bonita. Nada más no sean muy rudos, por favor)

La colección me gustó mucho porque tiene varias prendas que van bien con la vida cotidiana. La calidad puede notarse y los trajes no tienen un corte aseñorado, con lo cual podría imaginarme en ellos. Los tenis y los bolsos me encantaron y a continuación va una de mis combinaciones favoritas de la colección:

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Y también hay ropa para personas obsesionadas con la playa y las prendas para veranear como yo:

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Y eso fue todo. ¿Les gustaron las fotos?

martes 21 de febrero de 2012

Entrada del Cuarto Aniversario

El jueves 21 de febrero de 2008 tenía 20 años, 10 meses y veintitantos días, estaba empezando la última fase de mi carrera (Ciencias de la Comunicación) y, después de cambiar de opinión en el último instante, entré a Planeación y Organización de Empresas Editoriales, una clase en la que el profesor Juan Carlos Rangel nos pidió una forma distinta de hacer controles de lectura: abrir un blog y escribir en él. Hice una entrada inicial, escogí el nombre y una plantilla con puntitos de colores y ese día, en un año bisiesto, nació Aldo en los tiempos de la Haute Couture.

Y aquí estoy, después de 296 entradas, 4 años y un periodo de mucha inestabilidad en mi vida.

En mi primera entrada hice lo que muchas personas hacen cuando empiezan un blog: me presenté, hablé un poco de mí y expliqué el nombre del título. Ese día no les di una explicación del nombre del blog porque es muy boba: escribí lo primero que me vino a la mente. No estaba seguro si esto iba a durar y por eso lo hice. Nota mental: escoger mejor los nombres en el futuro.

¿Me habría vuelto blogger de moda si no hubiera entrado a esa clase? A lo mejor. Es algo que aún no sé porque el “What if…?” es una fuerza que nunca he logrado entender ni dominar y creo que debo dejarla en paz porque son situaciones hipotéticas. Mi mamá dice que las cosas pasan por algo, entonces quizá el haber cambiado de opinión en el último momento fue lo mejor para mí.

Creo que ya no necesito narrarles muchas cosas porque ya las saben. Creo también, al leer esa primera entrada, que mi vida sigue teniendo altas y bajas. Pero lo más importante es que me fijé una meta y me he acercado a ella, quizá más de lo que había fantaseado en 2008. Entonces creo poder decirles que esa fórmula de tenacidad, aprendizaje continuo, trabajo duro, y (algo que he estado aprendiendo últimamente) paciencia sí sirve.

Hace unos días vi Julie & Julia. Sí, no es el tipo de películas que todos aman pero, por una vez, pude ponerme al 100% en los zapatos de Julie Powell cuando su situación comienza a mejorar por lo que escribe y la entusiasta respuesta de sus lectores. He tenido muchos instantes maravillosos y me han ayudado a que valga la pena vivir los momentos desagradables que todos tenemos en nuestras vidas. (Y sí, lloré con Julie & Julia. ¿Y qué?).

Este blog me ha dado más de lo que pudieran imaginar. Amigos aquí y del otro lado del Atlántico, gente valiosa, experiencias increíbles (conocer al equipo de Vogue, entrevistar a algunas personas que admiro en la moda nacional e internacional) y la oportunidad de poder crecer en el medio que quería cubrir desde que estaba sentado en un pupitre. Por eso no exagero al decir que me cambió la vida y que es una de las cosas de las que estoy más orgulloso. Ahora tendría que añadir mi tesis y su consiguiente título con Mención Honorífica y otras buenas acciones con la gente que quiero.

¿Y saben qué? Estoy muy agradecido. Lo he dicho antes y no me cansaré de repetirlo: sin ustedes no podría haberlo logrado. Puede que para muchos suene abstracto pero las visitas y comentarios de ustedes aquí y en Twitter o Tumblr me hacen sentir apreciado. Los leo todos y muchas veces me hacen el día.

Desde el año pasado algunas personas han pregonado la muerte de los blogs y no todos los sectores de la industria me han recibido con los brazos abiertos, algo que es un poco triste pero hasta cierto punto inevitable. ¿Me debo retirar de la fiesta antes de que acabe? No sé, a veces lo he pensado. Las cosas han cambiado mucho. Siempre cambian. Pero está en nosotros adaptarnos a ellas. No sé si vaya a haber un quinto año, en general no estoy seguro de mucho en mi vida, así que les propongo que veamos hasta dónde podemos llegar, ¿Les parece? Ya hemos recorrido un largo camino juntos.

No les he contado que el día de mi examen profesional, el día en que defendí mi tesis ante un grupo de profesores y mis seres queridos, me dio por hacer alusiones a Alicia en el País de las Maravillas. Para mí, mi viaje por la moda ha sido como entrar por la madriguera del conejo hasta llegar a un mundo que puede ser extraño, colorido, vasto, impresionante y desagradable. A veces, todo al mismo tiempo. Este blog ha sido una forma de cronicar mi viaje por ese país, de hacerme un mapa que me ayude a no perderme.

Y esto aún no termina. Existen varias historias secundarias/metarrelatos/como le quieran llamar, que no se han resuelto. Tenemos, por ejemplo, ese post de Dan In Real Life, en el que descubrí lo poco sutiles que son mis posts cuando estoy enamorado (y cuando las cosas terminan mal, un tema largamente mencionado y a la vez evitado aquí) y la enorme cadena de acontecimientos que me dejan como el personaje de Steve Carrell en el inicio de la película. Faltan muchas escenas para llegar a ese final. Y están otros sucesos que aún no empiezan.

Decía en mi primera entrada que la incomprensión de algunos compañeros y maestros sobre mi decisión de escoger a la moda me había desmoralizado y que iba a luchar a brazo partido contra los prejuicios sobre el tema. Es algo que continua. Tuve que defender mi tesis desde su creación (en los Seminarios de Titulación), porque a algunos les parecía “poco seria”. Y hace unos meses tuve una discusión con alguien lleno de prejuicios, argumentos ad hominem (gracias a Guapóloga por explicar este concepto en un post) y un marxismo mal digerido sobre la superficialidad de la industria. Ni se molesten en preguntar quién es, no vale la pena.

Digo esto porque es difícil hacer que la gente cambie de opinión. Si son como en el primer caso, creo que las acciones hablan por sí solas. Y si es en el segundo, déjenlos que piensen lo que quieran, al final ustedes y yo encontramos cosas fascinantes a cada semana de la moda y en algún nuevo número de nuestras revistas favoritas. Aprendemos y eso es lo que importa.

 

(A mí me gusta celebrar con música, así que les dejo algo bonito para hoy)

Gracias a todos ustedes por estos dos años bisiestos (cuatro años normales) de aprendizaje. Gracias infinitas.

martes 14 de febrero de 2012

Send Yourself Roses

Es un hecho que en este día nunca sé qué hacer. Jamás me ha tocado celebrarlo en pareja y, peor, hace algún tiempo tuve una ruptura unas horas antes de estos días. En sí no estoy predispuesto ni amargado contra el 14 de febrero pero simplemente no sé qué hacer. Así que no hago nada. Nada de chocolates ni globos (los cuales me encantan en sus versiones no llenas de corazoncitos) y no le he dado una tarjeta a alguien desde hace como diez años. Sí, soy Forever Alone.

Con el tiempo las cosas han cambiado y me siento menos perdido porque en este día cumple años una de mis mejores amigas. Pero aún así no he podido evitar pensar en el “¿Y si hubiera…?” y otras cosas que no me llevan a mucho y sí me provocan malestar (estomacal y del otro). Tal parecía que hoy iba a repetir ese modelo hasta que me acordé de la frase que es el título de este post: Send Yourself Roses.

Así se llamaba la autobiografía de Kathleen Turner. Después del éxito y de varios años de alcoholismo y enfermedad, decidió que era momento para cuidar de sí misma y de regresar a los escenarios y a controlar su vida. Por supuesto, no estoy esperando que me suceda lo que a ella para aprender a cuidar de mí mismo, pero me doy cuenta que es algo que nos hace falta y no sólo en los días de San Valentín sino en nuestra vida, con la comida, las relaciones que nos estresan, los estilos que no nos favorecen y toda esa serie de situaciones casi inescapables en las que nos vamos metiendo.

No les voy a jurar que a partir de hoy seré alguien distinto ni correré a comprarme un ramo gigante de rosas porque ahorita están muy caras. Creo que retomaré una actividad que a veces olvido y que me ha ayudado hasta el momento: buscar algo que me alegre el día. Hacer una lista y cumplirla.

El mandarme rosas quiere decir que hoy:

-Escucharé un disco que tengo pendiente desde hace un mes

-Volveré a ver el desfile de Marc Jacobs. Seguro que me enamoro de algo

-Leeré un libro de Douglas Coupland (Planeta Shampoo) que bajé el mes pasado

-Beberé café y fumaré varios cigarros con mi amiga que cumple años. Siempre resulta

-Nada de comedias románticas. Quizá ver un thriller me distraiga. Estoy considerando La Célula, con mi amiga (NOT) Jennifer López y con vestuario de la recién fallecida Eiko Ishoka

-Ampliaré mi colección de revistas Vogue US e iré de compras hoy. Si se quieren deshacer de esa y otras revistas de moda, ¡NO LAS TIREN! Dénmelas a mí.

-Iré a un cierto parque en la Ciudad de México que es mi lugar favorito para sentarme en las tardes

 

Feliz Día de Mandarse Rosas a Uno Mismo.

lunes 6 de febrero de 2012

Algunas palabras sobre Lyn Revson y el estilo personal

Hace unos días estaba en casa solo, sin mucho qué hacer y ya era algo tarde para salir (y para qué me hago, tenía también poco dinero). Me puse a hacer una de mis actividades favoritas en esos casos: saltar de un sitio de internet a otro sin rumbo fijo y absorber lo que encuentre. Les será familiar esta actividad si son usuarios de StumbleUpon.

Llegué a Decades, el ya muy conocido sitio de Cameron Silver en el cual se venden prendas vintage maravillosas y a DecadesTwo, en el cual las ricas y famosas consignan prendas contemporáneas que ya no quieren. Entrar a la sección de Pucci o la de Balenciaga es un acto de masoquismo para mí porque los accesorios son realmente baratos y están en perfecto estado. Pero estoy divagando.

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Parte de la colección de Lyn Revson. Todas las fotos son del blog de Decades

Entré en la colección de Lyn Revson que se puso a la venta en el sitio web y comencé a hurgar entre sus vestidos, joyas, zapatos y bolsos. Además de la gran colección de bolsos Hermès y otras cosas de interés, me llamó la atención su colección de huipiles (son prendas mexicanas de manta, bordadas a mano, provenientes del sur de México) y el hecho de que combinaran tan bien con todo lo demás. Ahora que entré de nuevo en el sitio descubrí que sólo queda uno a la venta.

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(Éste, por desgracia, ya se vendió)

Revson es una figura olvidada del estilo y dio la nota por haber muerto en junio pasado y por la venta de DecadesTwo. No tiene artículos en Wikipedia y siempre se le menciona como “la esposa de” Charles Revson, quien se hizo muy rico y muy famoso por crear y dirigir Revlon durante más de cuarenta años. Fuera de W Magazine, no hay un perfil sobre Lyn Revson.

De acuerdo con W, Lyn Fisher Sheresky Revson tuvo que representar el incómodo papel de Esposa Trofeo: su marido la llevaba a eventos sociales, aparecía frecuentemente en revistas como Vogue y le construyó un estilo de vida tan opulento y lleno de cosas tan maravillosas como algunos Warhol y un abrigo de pieles Christian Dior que ahora cuesta doce mil dólares. Después de diez años, la divorció. Uno esperaría que el clóset de una Esposa Trofeo fuera decadente pero no es el caso. De hecho, el estilo de Revson era fantástico, tanto que se nos adelantó e hizo algo parecido a un blog de estilo personal, pero en pasta dura y con fotos de una cierta divinidad de la fotografía de apellido Avedon.

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¿A qué viene todo esto sobre esta mujer? ¿Es una entrada más en la que se cantan las virtudes de una heroína desconocida del estilo? No exactamente. Pero creo que Revson sabía algo que nosotros olvidamos en algún momento sobre nosotros mismos: siempre seremos capaces de combinar nuestra ropa con lo que pasa allá afuera, en nuestras vidas. Eso no limita un buen estilo.

Esa combinación de bolsos caros, pantalones de montar, abrigos de piel y huipiles habla más sobre su vida y sus creencias  que cualquier biografía. Sabemos que hubo un antes y un después de su matrimonio con un billonario y que asimiló ambas épocas sin convertirse en otra persona.

Al final del día, la ropa es parte de nuestra identidad. Por eso el vestirse como clones queda tan mal en algunas personas mientras que en otras (como Pamela Anderson y Courtney Love) el concepto clásico de elegancia no les queda pero de todos modos se ven bien con lo que escogen. Probablemente me odien por lo que dije de estas dos señoras pero es la verdad, al menos con Love: lo que escoge es perfecto para ella.

Y a diferencia de los 70, es ahora cuando podemos tener más opciones. Estuve pensando en eso cuando hace algunos días me llevaron a Punta Norte, un Outlet cercano al Distrito Federal. Había en él tantas opciones que reforzaron una de mis ideas principales sobre la ropa bonita: se encuentra en todos lados y en todos los precios. (En el lugar había de todo: desde un saco Armani hasta un Outlet de Inditex así que tienen muchas opciones).

Regresando a todo lo que inició este post (los huipiles), creo que es un sello distintivo de la identidad de Lyn y algo que la distinguía de todas las clones de Jackie en el Nueva York de los 70: después de todo, no hay una mejor prenda para caminar en una tarde de verano. Es algo exótico y distinguido pero no vulgar y por eso es descrita como ícono del estilo. Algo que, por ejemplo, las últimas esposas de Trump no han logrado.

Creo que este es el objeto más interesante de toda la colección:

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Si se enamoraron, den click AQUÍ.

Tiene serios competidores con Hermès pero el diseño y las horas de trabajo en este bolso ganan. Ambas son increíbles. E ilustran mi punto: no es una bolsa de diseñador pero es única. No hay en el mundo otra bolsa igual. No es ostentosa pero demuestra el amor al trabajo artesanal y en cierto punto a la alegría. Es perfecta para una vida post divorcio sin romper con la línea general de estilo y creo que podríamos aplicar la idea a nuestra vida cotidiana.

¿Han podido adaptar su estilo a situaciones de adversidad y prosperidad? ¿Cómo lo hicieron?

lunes 30 de enero de 2012

Haute Couture Makes Me Happy

Acaba de terminar la semana de la Alta Costura de París. Bueno, en realidad no llegó a ser ni una semana inglesa porque en menos de cuatro días lo vimos todo. Pero fue una muy buena temporada para casi todas las casas. Creo que el otoño es una mejor época para mostrar estas creaciones en todo su esplendor pero la creatividad no se limita a estaciones.

De nuevo la economía no es muy alentadora: con lo que acaba de pasar con Francia entró un pánico mundial y las bolsas cayeron durante unos días (Pasen con Sofi Macías o El Peso Nuestro a que les expliquen porque no es mi especialidad), pero tal parece que no vamos a llegar a un punto tan desagradable como a finales de 2008. De nuevo, no me odien si no soy muy claro, ese no es mi tema.

Pero eso no parece afectar a las marcas que presentaron Alta Costura. Si bien hay firmas que desaparecieron, como Christian Lacroix, están nuevas personas que se roban el show o salvan el día, como Givenchy, Atelier Versace y Giambattista Valli. Me esperé a escribir esta entrada hasta que pudiera ver casi todos los desfiles que me interesaban en movimiento. Las fotos en ocasiones no hacen justicia, así que añado videos en la medida de lo posible.

Estos posts suelen ser muy largos así que trataré de ser breve pero conciso. ¿Les parece si empezamos con Dior?

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Ah, Dior. Entiendo esa situación tan desagradable en la que está sumido Bill Gaytten: es un puesto incómodo en el que casi nadie cree en él y los fans de antaño lo detestan o lo tratan con indiferencia. Si se queda en Dior, el nombre “John Galliano” saldrá siempre en la conversación. Siem-pre. ¿Se merece el puesto? Sí porque fue mano derecha de J.G. (para evitar la saturación del diseñador que Arnault y Sindey Toledano quieren olvidar) y tiene casi todo lo que se necesita para dirigir una casa: conocimiento, experiencia, inteligencia, habilidades organizacionales.

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Pero falta algo. Y ese algo ha hecho que le lluevan las críticas y que los fans de antes le den la espalda. Se llama chispa creativa. J.G. era capaz de mezclar ideas y conceptos maravillosos que impactaban (en sus buenos tiempos, ya hablamos en el post anterior sobre una gran colección de Alta Costura) e incluso ahora hizo un vestido de novia memorable para Kate Moss. Gaytten ha hecho lo que un alumno flojo: ver los archivos, copiar y pegar, sin proponer ni un poquito. A Dior le aplicaron la lobotomía con este cambio, por más que sigan Jeremy Healy, Pat Mc Grath y demás.

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Entiendo a Gaytten y no me gustaría estar en su situación: es como para desmoralizar a cualquiera. Pero eso no impide que alabe el trabajo de las bordadoras y que haya encontrado un par de vestidos hermosos y perfectos para una entrega de premios, ¿Verdad?

Viendo Chanel Haute Couture, me di cuenta que está vendiendo experiencias. Todos los desfiles son cuidadosamente planeados con escenario y música para que nos transporten al lugar que el diseñador quiera y esta colección de Chanel no fue la excepción. Nos vendieron el vuelo más lujoso de nuestras vidas.

No he escuchado grandes críticas y en el mismo desfile los asistentes no aplaudieron a rabiar pero es un hecho de que Chanel y Elie Saab son las únicas casas que realmente están haciendo dinero con la Alta Costura. Y las clientas de Chanel suelen ser muy conservadoras, por lo que Karl les dio lo que pedían.

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En el vuelo más lujoso de nuestras vidas hubo casi todo lo que se podría esperar de un desfile: un escenario impresionante (la reproducción fiel de un avión en el Grand Palais), un inicio llamativo, una banda sonora increíble, una confección impecable y un pequeño sentido de dèja-vu porque, indudablemente hemos visto esos cuellos, mangas y demás terminados en otras colecciones de la marca.

Lo que me llamó la atención es que esta colección incluyó pantalones, lo cual es muy raro para Chanel Haute Couture. La primavera pasada también tuvo, pero no suelen aparecer en las colecciones con frecuencia. ¿Será cuestión de preferencias?

Según tengo entendido, la confección de un pantalón es mucho más compleja que una falda. Hay otros criterios. Y sin embargo, casi no aparecen en Alta Costura, a excepción de Armani Privé, a quien no mencionaremos hoy porque su colección no nos gustó. En fin.

Lo hermoso aquí son los detalles. Las faldas largas tienen una abertura especial que las hace muy sensuales al caminar y los bordados siempre serán hermosos y le darán más valor a la prenda porque implican horas de trabajo. La silueta no es nueva, pero es muy hermosa y creo que lo que le llamó la atención a Karl Lagerfeld esta vez fueron las piernas.

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Lagerfeld repite una y otra vez cortes de la época de Coco y de colecciones pasadas pero siempre son experiencias distintas. Los cortes que utiliza y que un groupie de Chanel podría recitar de memoria son como palabras en un lenguaje. Es muy probable que, como en otras marcas con historia, las características de Chanel se puedan describir en un párrafo.

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Cuando estuve redactando la tesis, me topé con un libro fantástico: El Lujo Eterno de Gilles Lipovetsky. Después de un texto maravilloso sobre el papel del lujo y la industria alrededor de él venía un análisis semiótico de Chanel. La semiótica es, por cierto, la ciencia que estudia el lenguaje y aplica no sólo a las letras sino a muchas otras cosas allá afuera. El punto es que Karl Lagerfeld y Chanel tienen su propio lenguaje y el tío Karl lo utiliza a cada colección. A veces lo mezcla con lenguajes de otros diseñadores (aquí me pareció un poco Chanel Haute Couture meets Balenciaga por las mangas y un vestido de flores es parecido a algo que hizo McQueen pero son sólo referencias) Lo que hace es cambiar el contexto y el tono, justo como nosotros lo hacemos con las palabras.

 

Vamos ahora con quien sí salvó el día: Alexis Mabille.

Esta fue una colección simple, con una inspiración no muy rebuscada pero con un bonito uso del color y balance entre lo espectacular y lo “usable”. Muchas personas se quejan de que el fracaso de la Alta Costura tiene que ver con que es muy dramática. En realidad las clientas buscan algo que nadie más pueda tener, por lo cual suelen alejarse de las prendas que usan las celebridades.

Otro motivo por el cual compran es para invertir a largo plazo. Es muy probable que en algunos aparezcan en subasta vestidos de Christian Lacroix o de Alexander McQueen en Givenchy, por lo que las dueñas de esos tesoros van a recuperar la inversión que hagan. Obviamente algunas inversiones son riesgosas: puede que el vestido de aquella casa joven y prometedora que nunca llegó a nada no se pueda revender en algunos años. Pero compraron una obra de arte que se puede usar y ya es ganancia.

En apariencia todos los vestidos en esta colección son muy sencillos, pero están llenos de pequeños detalles que los hacen especiales. Lazos, bordados, encaje, colas de tul… Creo que Mabille combinó propuestas para sus clientas de todas las edades. Los zapatos, por cierto, son de Christian Louboutin.

Esta fotografía me llamó la atención: me parece como una pintura y creo que es tan hermosa como los vestidos de Mabille.

No estoy muy seguro de los tornasoles (se me hacen muy de boda mexicana de los 90), pero creo que logró que no cayeran en lo vulgar. Lo que es un poco triste es que no veremos muchos de estos vestidos en la Alfombra Roja ni tendrán la atención mediática que merecen.

A lo mejor algunos de los sombreros aparecen en Ascot (aunque he leído que ya no son obligatorios para ir a las carreras) pero es probable que pase desapercibida. Y es una pena.

El siguiente en la lista es Giambattista Valli. Ha sido muy celebrada su incursión en la Alta Costura y no es para menos porque su trabajo es excelente y ya ha manejado una firma antes: Emanuel Ungaro. Curiosamente, fue la última vez en la que tuvo estabilidad y un éxito rotundo, unos 5 años a.L. (Antes de Lindsay).

Valli estuvo navegando en las aguas de la demi-couture durante años. Seamos sinceros: pocas de sus creaciones son como para que se lleven en masa. Todas tenían bordados, volumen, crinolinas o algo que las hiciera magníficas y perfectas para llevar a un coctel, pero no precisamente para un día de oficina.

La colección tiene muchas de las cosas que ha hecho Valli anteriormente pero con una maravillosa atención a los detalles. No se siente como si fuera su segunda colección, podríamos creer que llevaba años preparándose para esto y es su sueño vuelto realidad. Es exquisito.

Esperé hasta poder ver el video y me sorprendió que la atmósfera busca ser la de un salón de Alta Costura de la posguerra. Nunca creí que Valli fuera tan nostálgico y eso me hace preguntarme qué tan extendida será la nostalgia por una época que nunca vivimos. ¿Es eso bueno, malo, un cliché, material para una película de Woody Allen? No lo sé.

En esta colección, la atención a los detalles es tan precisa que da miedo. Cada pieza es especial por que tiene algún detalle: pétalos de tela, bordados, estructura, y otras técnicas difíciles que la hacen más preciadas. Estas prendas valen por su trabajo, más que por el hecho de ser diseñadas por Valli.

Me alegra que haya hecho su sueño realidad y que superara sus propias expectativas. Creo que la colección en fotos no le hace justicia a las prendas, por eso les dejo el video.

Sigamos con Givenchy Haute Couture. La colección me agradó y es muy hermosa en la técnica. Apenas me comentaban que algunos de los vestidos que Riccardo Tisci ha diseñado últimamente llevan hasta 3 mil horas de trabajo. Eso quiere decir que, por ejemplo, en la colección japonesa del año pasado, algunos vestidos tardaron un poco más de 4 meses.

Extraño un poco los desfiles de Givenchy pero ha compensado la falta de ellos con una producción aún más elaborada. El trabajo en estos vestidos es sorprendente. Para poner un ejemplo, el de Stella Tennant es de piel de cocodrilo y alguna secciones de la falda están cosidas escama por escama. Las bordadoras se merecen un premio.

Todos me gustan, la idea de incluir una camiseta en una colección de Alta Costura es provocadora: algunos han supuesto que es una prenda común, y las clientas buscan exclusividad, por lo que es una “contradicción”. Pero es parte del ingenio de Tisci y de todos los diseñadores que buscan sorprender a un sector conservador de la moda. Es hacer algo que Yves Saint Laurent, Vivienne Westwood y Gaultier hicieron en su momento con los beatniks, la estética de los punks y el diseñar brassieres cónicos. Es más allá de ser extravagante: es no ser conformista.

Respecto a la inspiración:las referencias al expresionismo alemán mezclado con el Medio Oriente me parecen fantásticas. Pero creo que mi momento fan va a darle más importancia al vestido que trae esta mujer:

…creo que ahora ya saben lo mucho que quiero a Kristen McMenamy

Por cierto, la foto en ese tamaño no se ve bien, así que la subí a mi Tumblr. Den click sobre la foto y luego uno más para poder ver la colección a detalle.

Y ya que hablamos de Gaultier, es imposible olvidarse de la colección que acaba de presentar y que se robó el show esta temporada. Resulta que la homenajeada en esta colección de Alta Costura es Amy Winehouse, quien murió trágicamente el año pasado. Gaultier adaptó y reintrerpretó su estilo para la confección artesanal y fue muy bien recibido en su momento. Lo feo sucedió después.

El papá de Amy puso el grito en el cielo y se sintió muy ofendido por la colección, argumentando que hacía burla del sufrimiento de su hija y demás cosas desagradables. Por supuesto, es una pérdida terrible pero creo que ciertos medios inflaron las cosas para que pareciera una burla. Ustedes y yo sabemos cómo son los periódicos sensacionalistas en Inglaterra.

La intención de Gaultier no era burlarse de Amy Winehouse ni montarse en la ola (porque ya pasó). Creo que, como muchas cosas en esta vida, se sacó de contexto y se creó un escenario en el que Jean Paul Gaultier se aprovechó del sufrimiento de sus fans para crearse reconocimiento y comentarios del mundo. Pero no.

En primer lugar: Gaultier es muy conocido y su marca no está precisamente en apuros económicos. En segundo lugar, la moda se inspira, ahora más que nunca, en lo que pasa en las calles y lo reinterpreta. Karl Lagerfeld también le creó una colección, aunque el contexto fue diferente y nadie se quejó. Esto iba a suceder en algún momento.

Sin embargo, Amy Winehouse tenía un estilo muy interesante y no era una mala diseñadora (sus prendas para Fred Perry son mejores que las de casi cualquier otra celebridad) y a Gaultier le encanta la cultura pop y el lado encantador de las cosas. Además, el estilo de Amy y el de Gaultier combinan bastante bien. Es un bonito tributo.

Hace dos años creó una colección de Alta Costura inspirada en México y su aproximación fue extremadamente respetuosa, sin explotar lo clichés del mexicano que bebe tequila y usa sombreros de charro (absténganse de referirse a ese cliché en mi presencia). El respeto a una cultura tan ajena a él me conmovió. Además, es un honor que alguien considere tu país o tu persona para una colección entera de prendas cosidas y bordadas a mano en los materiales más sofisticados.

Y para terminar,  arriba y abajo verán un par de fotos de la colección de Christophe Josse en las que los detalles lo son todo:

Fue una gran temporada. Hubo mucho esfuerzo y un trabajo increíble por parte de bordadores y patronistas de las casas. Me alegra mucho que esta parte de la moda siga viva.

lunes 23 de enero de 2012

Grandes colecciones de la historia (contemporánea): Dior Haute Couture, otoño 2004.

Hace unas horas comenzaron los desfiles de la nueva temporada de Alta Costura en París. Por fortuna aún tenemos a Karl Lagerfeld para salvar el día y a la nueva y grandiosa adición de Giambattista Valli. Pero en una industria que ha sido severamente golpeada por la crisis, los escándalos y el mal gusto, el presentar una temporada con el esplendor de siempre suena como un gran reto.

Christian Dior Fall 2004 Haute Couture

Hubo un tiempo, hace no mucho, en el que esta situación era soportable e incluso inofensiva. Había un Lacroix, un John Galliano y un Emanuel Ungaro libre de Lindsay y de malos manejos. En ese tiempo pre-crisis, se presentó una de las colecciones más impresionantes de las que tengo memoria.

Por supuesto, en estos días John Galliano sigue en desgracia y en Dior tratan de olvidar su trabajo sin que tengan algo memorable para sustituirlo. No vamos a discutir sobre esto porque es algo que es muy común y muy humano. Esa odiosa tendencia de olvidarse de las obras de una persona y etiquetarla cuando ha hecho algo mal.

Christian Dior Fall 2004 Haute Couture

El punto es que en julio de hace casi 8 años se presentó la colección de las Reinas Austriacas. La inspiración era, según Galliano, la corte de Sissi, la emperatriz de Austria a mediados y finales del siglo XIX.

Mmm… no, no hay mucho parecido

Pero, como todo en lo que se inspiraba Galliano (en sus buenos tiempos), termina un poco exagerado hasta que embona con su visión. Quizá es la corte austriaca en un universo paralelo en el que el imperio no dejó de existir después de la Primera Guerra Mundial y en el que todos enloquecieron como resultado de tanto matrimonio entre familiares (algo muy común antes de que se aceptaran las Letizias y Kates Middleton de la actualidad). O una recepción imperial en ácido. Lo que ustedes gusten.

Christian Dior Fall 2004 Haute Couture

El escenario no cambió demasiado: fue la última vez que se usó esa pasarela para un desfile de Alta Costura. Después vinieron los sets impresionantes y la celebración en Versalles. Sólo les pusieron algunas rosas como decorado final. Pero fue un desfile de despedida al escenario en el que tantas y tantas veces las modelos resbalaron y cayeron en temporadas anteriores,

El inicio es difícil de superar: ¿Karolina Kurkova en toda la actitud de diva (con todo y brazos levantados) al ritmo de The Girl Can’t Help It mezclada con música del siglo XIX? Es algo que ya no se ve en estos días.

Christian Dior Fall 2004 Haute Couture

El soundtrack es uno de los más fascinantes que he oído en la vida. Es principalmente una mezcla de rock de los 50 y Michael Nyman, aunque también tiene a Bach y algunos otros que no he identificado. Son totalmente opuestos pero juntos suenan maravillosamente. Y son adictivos. Jeremy Healy (DJ de Dior y creador de casi todos sus soundtracks) pudo haberse retirado después de esto, pero entregó más soundtracks memorables.

Christian Dior Fall 2004 Haute Couture

El desfile es corto y todos los vestidos son un exceso. El corte sirena, los estampados pintados a mano y todos los bordados son parte de una producción artesanal. También tomó inspiración del trabajo original de Christian Dior al utilizar una técnica que implica doblar la seda hasta el punto en que parece papel. Esta técnica debe ser extremadamente difícil, dado que la seda es muy suave y resbalosa.

Christian Dior Fall 2004 Haute Couture

Otra novedad del desfile incluye a los vestidos con copas color piel. A la distancia parecería que las reinas traen el pecho descubierto. Y otros vestidos tienen el pecho exagerado, como si fueran los sostenes de Madonna en versión de ultralujo. Esta parte sensual de la colección es algo que Galliano casi siempre ha explotado en su obra: escotes, faldas cortas, corsets… prendas que transformen el cuerpo en un objeto del deseo.

No sé qué me gusta más de esta colección. La idea de una reina austriaca un poco mal de sus facultades mentales me parece encantadora. La ropa en sí puede decir muchas cosas, y es que el doblar pliegos de tela como si fueran papel es algo muy impactante que jamás resulta fácil.

Christian Dior Fall 2004 Haute Couture

Quizá la idea de un lujo tan desmedido que resulta un poco obsceno es lo que más me intriga. Y la idea de que la Reina de Corazones (de Alicia en el País de las Maravillas) hubiera comprado toda la colección.

Y para cerrar, uno de los vestidos de novia más impactantes que se han visto hasta ahora.

Christian Dior Fall 2004 Haute Couture

La foto del vestido no le hace justicia. Ni siquiera verlo en movimiento en el desfile. Estoy seguro de que tiene el tamaño de un automóvil pequeño. Debe tener cientos de metros de seda y semanas enteras de bordado. Tan sólo ver la escala lo demuestra. Probablemente alguna reina se habría casado en él.

Al final no fue una reina, sino la mujer de un millonario quien se casó con el vestido: la actual señora Trump decidió casarse a lo grande y su elección la llevó a la portada de Vogue. Y no sólo eso: es un secreto a voces de que la firma le hizo un gran descuento por haber creado tanta publicidad a la marca.

Ahora veamos en qué otras ocasiones se usaron los vestidos en el mundo “real”. Léase, fuera del desfile.

Esta colección se usó poco. Era de esperarse puesto que era demasiado drama, incluso para 2004. Pudo haber aparecido algún vestido en los Oscares o en Cannes, pero parece que nadie se atrevió.

Gwen Stefani se enamoró de la colección y le dio un nuevo giro al aparecer vestida como la Reina de Corazones con un vestido de la colección en el video de What You’re Waiting For? Le quedó bastante bien. El video es uno de mis favoritos porque su versión completa tiene una historia de lo más interesante y está lleno de detalles divertidos. ¿No han visto la versión completa? Se las dejo. Pónganle mucha atención.

 

 

Pero usó también otro vestido de la colección y un diseño de invierno 2003 –también de Alta Costura- en el video. Y algunas prendas más de Vivienne Westwood. No es un secreto que Gwen es fan de John Galliano y, por coincidencia, el tema de la colección quedaba perfecto con su video.

Y no sólo eso, también usó un vestido de la colección en una editorial para Vanidades. Casi no he hablado de la revista en este blog pero desde que tengo uso de razón la compran en el salón de mi abuela y me las regala de vez en cuando. Así que llevo leyéndola un buen rato. Por desgracia no me regaló este ejemplar aunque sí lo pude hojear en su momento y la producción era bastante buena. Sólo pude encontrar esta imagen chiquita:

Pero bueno, suficiente con Gwen. A lo mejor le hago un post después. Sigamos con la lista. Carmen Martínez Bordiú, famosa por haberse casado con el último diseño de Cristóbal Balenciaga, salir en reality shows de baile y ser nieta de Franco (sin comentarios al respecto), usó un vestido lila  para la boda de su hijo y lo combinó con una mantilla.

La rapera Eve usó un vestido verde olivo en una sesión de Vanity Fair, varios meses después del desfile.

Natalia Vodianova usó dos vestidos mientras posaba en el sitio donde se construía el MoMa para Vogue, en noviembre de 2004.

Después usó otro vestido para una muy poética imagen de Paolo Roversi en Vogue Italia

Christian Dior Fall 2004 Haute Couture

A girl of singular beautyMagazine: Vogue Italia September 2004Photographer: Paolo RoversiModel: Natalia Vodianova

Carine Rotifeld decidió combinar la parte superior de un vestido con jeans para una editorial en Vogue Paris

Steven Meisel dejó un tiradero tan sólo para fotografiar a Jessica Stam con un vestido en Vogue Italia.

Christian Dior Fall 2004 Haute Couture
Couture Magazine: Vogue Italia September 2004  Photographer: Steven Meisel Model: Jessica Stam

Y Patrick Dermachelier fotografió un vestido para el libro Dior Couture:

Esta colección es fascinante de principio a fin. No sé por qué no se le ha dado tanto peso en las retrospectivas de Galliano.

 

Por cierto, casi todas las fotos en este post son de Fuck Yeah John Galliano, un Tumblr dedicado exclusivamente a los diseños del creador de ésta y otras grandes colecciones.