viernes, 16 de septiembre de 2011

Conversaciones internas en el desfile de Marc Jacobs

Anoche el desfile de Marc Jacobs coincidía con una reunión familiar. Ese tipo de eventos siempre me hacen sentir incómodo, porque, como dice Tolstoi “cada familia infeliz es infeliz a su manera”. En fin, no pienso tocar esa issue aquí ni ahora.

Como en cada reunión de ese tipo, encuentro el modo de distraerme. A veces son libros, música… o la transmisión de un desfile que llega en un momento perfecto para desconectarme de algo. Entonces inició una de esas conversaciones internas que todos tenemos cuando discutimos algo de importancia.

Escapé al café internet más cercano y llegué justo a tiempo para la transmisión del desfile, a las 7.30. Como dice Botica Pop, le tenemos que agradecer a Suzy Menkes que los shows de Marc empiecen a tiempo.

La música empieza y todo se disuelve para mí. Comienzo a hablar conmigo.

 

“One, Two, Three, Four, One Two, Three, Four, Five, Six…”

-WOW. Quiero ese soundtrack ya mismo. Esa parte me recuerda un poco a la única canción de Laurie Anderson que he escuchado de verdad.

-¿Te acuerdas cuando intentaste que te gustara? Pero en ese entonces no era un buen momento.

-Luego la escucho de nuevo. Marc siempre logra engañarme cuando intento adivinar sus inspiraciones antes de tiempo. Acabo de ver un escenario igualito a un cabaret y las modelos aparecieron posando como si estuvieran en el Kit Kat Club pero…

-¿Jackie Kennedy cantando Money, con un turbante improvisando su bad hair day? Nahhhh.

-¿En qué estaba pensando? ¿En qué?

-Ya salió la primera modelo. Ese abrigo me encanta. Es tan elegante, tan recto, tan apropiado para una dama tan…

-¿Y el vestido de abajo? ¿Es plástico? Qué efecto tan agradable.

-¿Te acuerdas cuando dijo, en una Vogue de hace años, que le gustaban los vestidos “dulces, pero que a la vez parecieran como arrollados por un carro”? Bueno, esto se parece tanto a un vestido recatado pasado por lo cuasivulgar del plástico.

-Pero también hubo una época donde el plástico era la onda, ¿no? Allá por el 68.

-Ajá. Esas botas. Oh, Dios. Pueden verse taaaan mal en la persona equivocada. Y son una combinación terriblemente…

-Afortunada.

-Sí. Sólo espero que no las clonen en todos lados, es lo que un “atractivo visual de programa de concursos” se pone para ir al banco.

-¿Es acaso Joan Holloway la chica Marc Jacobs de esta temporada?

-No creo, acá hay algo más. Está el plástico, por ejemplo.

-Llevamos dos influencias y son tan diversas como un chile en nogada.

-Esas chaquetas cortas… no son de Chanel. Son de otro desfile. ¿Cuál? ¿Cuál e...

-La colección debut de Olivier Theyskens en Rochas. Eso fue hace ocho años.

-¿Marc tendrá una libretita donde ponga todas sus colecciones favoritas para reinterpretarlas después? ¿Y tendrá dibujitos de vestidos, muestrarios de tela y teléfonos de sus one-night-stands?

-Estaría bien padre ver esa libreta, si existe, claro.

-Y ahora Dolce & Gabbana, la colección de las robosex.

-Creo que ya entiendo por qué mucha gente “conocedora” odia a Marc y dicen que se roba ideas. Pero aunque sí es muy robosex, sigue siendo auténtico.

-Ay, no sé, al menos no es tan agresivo como esas cosas de los Dolce.

-El ambiente del desfile ya me envolvió. Las modelos, la iluminación, el set. Pero no es como un cliché. Cada uno tiene orígenes diferentes.

-Como la colección misma. Marc es como un artista del collage.

-Oh, ese vestido con aplicaciones de plástico se parece sospechosamente a Prada.

-Lo sé, pero lo está como “citando”. No es una copia fiel, es sólo la inspiración.

-Todo el plástico que está usando se ve increíble. Siento que fue a una fábrica de plásticos y se envolvió en un rollo hasta que encontró el efecto que buscaba.

-No me extañaría.

-Nada de esto tiene sentido.

-No debería tenerlo.

-Esas bolsas son como de otro lado, y las calcetas con tacones son lo peor. ¿Por qué todo es una armonía?

-Marc es un gran estilista.

-Siento que el Señor Quinquillero dijo eso antes.

-¡Pero es verdad! Nada de eso es normal, “correcto” o tiene sentido. Y funciona, funciona tan condenadamente bien. Me asombra.

-Llegaron los 20. Y las bandas para el pelo a lo “hace mucho calor y mi peinado es un desastre”

(Esos murmullos se parecen tanto al sonido natural de mi mente)

-¿Será esa falda de piel de cocodrilo?

-No lo sé. Pero fíjate cómo ha metido sutilmente al Oeste en sus prendas. Están los flecos, muy discretos en las chaquetas, las botas y los cuadros no son tan cliché, pero te hacen pensar en desiertos y ganado.

- Esos cuadros, me suenan vagamente de 1998.

-Y puede que ya haya hecho estas cosas antes, pero se ve novedoso. Ve el plástico, se ve satinado y con movimiento. O a lo mejor es tela plastificada.

-Jamie Bochert con el abrigo sesentero perfecto. Lo que me gusta de esos abrigos es el corte que los hace ver tan rígidos, como si nunca se pudieran arrugar.

-Pero esa mujer no es mi tipo. En el desfile se parece un poco a Charlotte Gainsbourg pero tiene días en que es taaaaan poco fotogénica. Qué rara es.

- Hoy la hicieron lucir bien.

-El poder de Marc.

-Es el saber presentar sus creaciones. Los abrigos, el pelo, el maquillaje, los tres inmaculados. Y luego le pone algo de torcido al asunto. Soplos de rebeldía. Vestidos aplastados por carros. En su mente algo nuevo le quita lo empalagoso a lo ladylike y esas cosas que son la obsesión de los editores. Le da la vuelta a conceptos que son muy vistos.

-A Marc le gustan los íconos ¿Verdad? Las chicas no son más que eso: íconos modificados por sus pensamientos. Son como los recuerdos que vamos moldeando a nuestro parecer hasta que los volvemos nuestros. Como en ese episodio de Los Simpson.

-En la moda vivimos de íconos. Por eso no hemos superado a Audrey Hepburn ni a Grace Kelly.

-Vestidos cubiertos en tul. Nublados por el misterio.

-Anótalo porque se te va a olvidar.

-Siento que sus influencias van chocando aquí. Están los 20, están los 90, cosas de otros diseñadores, el Oeste y los primeros 60.

-Pero es que eso hace Marc. Toma inspiraciones de marcas, personas y épocas distintas y las lanza al público. Eso es lo que hace un diseñador. Por eso las mujeres de Marc nunca se parecen.

-Me gustaría saber qué va a presentar en Vuitton.

-O en Dior.

-Como sea.

-ESE FINAL DE LA MÚSICA. Es como un campo de flores que se abren poco a poco, con colibríes y rayos de sol.

-Creo que el pensar en flores afecta un poco a mis imágenes mentales.

-¡Pero es que suena taaaan floral!

-…si eso pudiera ser posible.

-Ya acabó. Con todo y cortina.

-Es un espectáculo, en toda la extensión de la palabra. Se merece el telón.

Este es mi desfile favorito de Nueva York. Punto.

7 comentarios:

vakiechan dijo...

Me encantó tu diálogo interno.

rafafefifofu dijo...

No sé de qué soy más fan, si de la colección de Marc o de tu post.

Botica Pop dijo...

lo primero que sentí fue prada, prada, prada... pero de pronto hubo un pase que me enamoró y de pronto dejó de sentirse prada y si, mezcló una cantidad de cosas. y al final de la sumas sigue siendo marc, totalmente marc. es muy sutil pero cómo demonios lo logra...

JuanP. dijo...

Me ha gustado la colección, y es por ese ingenio que muchos dicen que es la razón por la cual está listo para ir a Dior, así que preferiría que hiciera cosas malas para que lo dejen donde está.

Saludos!

Eli dijo...

marc rules. He dicho. Además tu prosa es la onda. Eso creo. Frases cortas. Hilos de pensamiento. Me gusta. Sí, me gusta.

Anónimo dijo...

Wow fantástico Marc y fantástico tu post......todavía no me acostumbro a la nueva imagen del blog :(

cece´ dijo...

Eres muy bueno Aldo. Muy.
Cada vez mejor, y tan divertido, y acertado y generacional, me encantas.
El anterior diseño del blog no me gustaba nada, este va mejor, pero sugiero algo un poquito mas minimal.
Pero toma mas en cuenta mi enorme admiración que mi pequeña sugerencia, va?