domingo, 30 de agosto de 2009

Ya estaba un poco harto…

De que me buscaras con cualquier pretexto. Siempre haciéndote la encontradiza, buscando a alguien que abriera mi buzón para revisar mis cartas. Te comenzabas a parecer a la chica que describe Morrissey en Suedehead y te diría que a Glenn Close en Atracción Fatal pero no la he visto. Entonces no puedo hacer la analogía, espero que no te moleste. No me asustabas, me anonadabas.

Me harté de tus indirectas. De que me hicieras sentir que invadía tu espacio cuando era justamente lo contrario. De encontrar tu cara en todos lados, puesto que la Hola y la US Weekly morían por detalles sobre lo nuestro. De que buscaras una palabra de reproche para vender la exclusiva. Una sola. De que olvidaras que pataleabas contra una pared de silencio.

Me harté de tus cirugías. Llevas como veintitrés y todas han sido a mi costa. No es mi problema si no estás cómoda en tu propia piel, y si te avergüenzas de lo que eres. Y Dios sabe que yo también pasé y pasaré muchas veces por el quirófano, pero mi esencia seguirá siendo la misma. ¿No te has dado cuenta que estábamos locos por tu naturalidad?

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Me harté, muy pronto, de que desearas fervientemente ser la villana de la telenovela. La bruja del cuento de hadas. De que vieras la vida en blanco y negro y creyeras que las malas más desalmadas se divertían. Eso es cierto, y tener un poco de maldad es grandioso –pregunta a Truman Capote y a la Thatcher-, pero un comentario malicioso al día es mucho más divertido que una vida maquiavélica. Y te informo que el karma existe.

Me harté de tu envidia. Creo que desde que estábamos casados. De la vez que mencioné, en la comida, el complejo de superioridad y quisiste sacarme los ojos con el tenedor. Me harté de tu inseguridad y de lo desagradable que era la envidia que ésta provocaba.

Me harté de que vendieras tu dignidad al mejor postor. Creo que me siento un poco mal conmigo mismo por eso. Por eso y porque el otro día me hicieron llegar unas fotos tuyas en un sobre cerrado, donde posabas para la lente más provocativa sin un asomo de vergüenza. Me retracto: eso no es malo ni me atañe. Me entristeció más el ver cómo accediste a tatuarte anuncios publicitarios de marcas que detestabas –y aún detestas-, por treinta mil dólares. ¿Eso vales?

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Me harté de que quisieras hacerme reaccionar a toda costa y me enfureció que casi lo lograras. Que te menearas frente a mí con un look imitado de París. Entiende: a mí me da igual que traigas un pantalón pitillo o un vestido de Alta Costura. Simplemente no estás más en mi agenda.

Me harté de que no seas una buena perdedora. De que no puedas soportar que rehazca mi vida y envíes elementos extraños para tambalearla. De buscar siempre una venganza cuando estábamos a mano. De que siempre pierdas y no sepas aceptar una derrota de una forma honorable. Y, creeme, estás programada para perder.

Me harté de que intentes embarrarme en la cara tu nueva vida, en la cual el jet set que tanto amabas (y que quizá fue una de las razones por las que te casaste conmigo) te recibe con una sonrisa congelada y te destroza apenas te das la vuelta. Tienes dinero, pero no linaje, y ellos no perdonan.

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Me harté de tu oportunismo, de que pisotearas en público los abrigos de piel que te regalé porque ahora son políticamente incorrectos. Porque hace seis meses votabas por los demócratas y hoy por los republicanos. Porque si mañana está de moda tomar leche orgánica, tú te comprarías un galón.

Me harté de tu lujuria. De que quisieras posar para el Calendario Pirelli, luego para Playboy, luego para Penthouse y para Hustler. Dices que el sexo es sucio si se hace bien y estoy de acuerdo, pero no es para tanto. Nos queda claro que eres moderna y liberada ¿y a tí? Cuando me preguntan sobre tus portadas y tu afición a mostrar tus implantes suelo cambiar de tema.

Me harté de tus ansias de protagonismo. De querer tener el mando de la conversación, de mentir descaradamente antes de admitir que no sabes quién es Alfred Hitchcock, de que los entendidos te pongan siempre al descubierto. De que me hablaras de Ludwig Wittgenstein (¿por lo menos lo has leído?). Me harté de tus poses.

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Me harté de ti. De que me dejaras del modo en que lo hiciste. De lidiar con mi dolor y con tus chantajes durante algunos meses (habrá durado poco la angustia, pero es angustia a fin de cuentas), de que te niegues a pedirte una disculpa. Sí, a ti misma. De tus ruegos para que volviera contigo. No voy a volver.

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Pensé que con el divorcio esto llegaría a su fin pero no es verdad. Quieres permanecer cerca de mí para recordarme que soy parcialmente culpable de lo que eres ahora. ¿Una diosa? No, una mujer gato. Considera esto como tu orden de restricción. Déjame en paz.

14 comentarios:

preppy.dude dijo...

I love Amanda Lepore!

El post es increible, uno de los mejores que has escrito ah? ;)

JsN dijo...

buen post hasta me dio miedo.

JuanP... dijo...

(o___O) Es todo...

(n_n) Saludos, me gustó el post!!!!! Ah tan intenso...

Bere Tarde o temprano dijo...

Una perfecta combinación entre texto e imágenes Aldiux!!!! Bravo!

Oye a la próxima invitame al Pasaje!

Guapólog@ dijo...

Sí que está tremenda esa señora! Pobrecita, de verdad que no está cómoda consigo misma y este tipo de pensamientos son los que inspira.

Bravísimo!

Un beso,

Simone

Raquel Gratis total dijo...

arrrg, divorcio yaaaaaa!

arteydespues dijo...

excelente post, muy bien escrito.
Un beso

KIRAFASHION dijo...

Aldo!

NO lo sé tampoco acerca de la tecnica de las illustraciones de Vanessa...pero me encanta!

Muchos besitos!!

Kira

DCody región4 dijo...

Buaaaa, adoré tu post!! creo que ha sido el que más me ha gustado, sobretodo la primera parte. Buena madera de escritor, excelente!
Un abrazo!!

DCody región4 dijo...

Necesito postear está frase en mi blog, por favor préstamela.
"Me harté de tus indirectas. De que me hicieras sentir que invadía tu espacio cuando era justamente lo contrario. "
me llegó increíblemente profundo, porque es lo que yo pienso de una situación que me está pasando. Me avisas :)

MRL dijo...

Aló Aldo, a este gato le agradó tu post. Saludos!

eduardian_guy dijo...

Hola Aldo.

La pelí de The Cook,The Thief his Wife ande her Lover de una extraña manera la puedes ver completa en YouTube.

Te dejo el Link de la primera parte.
Disfruta de Gaultier, Hellen Mirren y la majestuosa banda sonora de Michel Niman.

http://www.youtube.com/watch?v=FWBDgNxEVdM


Eduardian Guy

Ald0rad0 dijo...

Preppy dude: Gracias!!! En el fondo, Amanda es un referente.

JsN: Por qué miedo?

JP: algo, algo :P

Bere: Es la primera vez que voy pero claro!!! :)

Simone: Pues sí, ser transforma compulsivamente. Aunque... no me inspiré realmente en ella. Grax x lo del error de dedo!!

Raquel: ya estamos divorciados!! :D

arteydespues: Gracias!! :)

Kira: Thanks, you're really nice!!

DCody: Gracias!! Me gustaría decir q es 100% ficción pero no. Por desgracia :( Es alguien que vino e hizo mucho daño, pero se fue. Primero por voluntad propia, después a la fuerza. Una mujer, un troll que hasta vivió en este blog. Pero se ha ido.

Gato: Bienvenido!!! siéntete libre de pasear por aquí Gracias por el cumplido!!!

eduardian_guy: En verdad se puede ver???

Gracias, eres muy amable!!!!

Saludos a todos!!!

Pol dijo...

Que increible post!!! me ha encantado a estas fechas lo lei pero que fascinacion!!! Solo por que me fascino este post.. te seguiire.. no he visto nadamas en tu blog pero esto me cautivo!