lunes, 12 de marzo de 2012

Algunas lecciones que nos ha dado Babe Paley

En muchas ocasiones, la revista de Anna Wintour y otras de sus ediciones han dicho que, cuando alguien está en el pináculo de la elegancia, es como Babe Paley. Siempre que hablan del estilo americano, tan cercano a la perfección en “los años dorados del jet-set” (léase, de principios de los 50 a 1969), hablan de Babe Paley. Los diseñadores la citan de cuando en cuando, particularmente para colecciones Resort. Los nostálgicos dicen que ya no hay personas como ella, porque todas las socialités de ahora (cof, cof, las Hilton) son vulgares y pretenciosas. Y puede que tengan razón.

Una típica referencia a Paley: Michael Kors, Resort 2009

De todos modos, la gente que habla de ella está siempre de acuerdo en algo: dejó una huella muy profunda en la imagen que todos tenemos de los ricos y famosos. Y en la imagen que tenemos de alguien con un gusto exquisito, mucho dinero, y una afinidad por viajar en yate, con una copa de champaña en la mano y una pañoleta en la cabeza. Puede que la raíz contemporánea del effortless chic esté en Babe Paley.

A pesar de eso, su vida también nos puede dar alguna que otra lección. Sí, ya sé, existen cincuenta años, seis mil kilómetros y varios millones de dólares de diferencia pero de todos modos se pueden aplicar. No dudo que en algún momento extraño de la ficción, Betty Draper se la haya encontrado en Neiman Marcus y le haya copiado todo: desde el peinado hasta la joyería.

Probablemente a Paley le hubiera desagradado que un blogger mexicano se refiriera a ella como “Babe”. No es un secreto que era una mujer arrogante con quien no conocía y/o tuviera las conexiones sociales adecuadas. Entonces, vayamos con el título reformado:

Algunas lecciones que nos ha dado Barbara Cushing Mortimer Paley

La perfección cuesta. Y duele. Y es imposible: Esta fue quizá la lección más importante. La principal misión de esta mujer fue crear una vida perfecta, con un estatus perfecto, un closet perfecto y una familia perfecta. Pero no sucedió de ese modo. Fumaba sin parar con el objetivo de estar siempre delgada (creencias de esos tiempos, ya saben), lo cual la mató lenta y dolorosamente de cáncer en 1978. Su vida familiar fue igualmente desagradable para sus hijos, de quienes estaba distanciada emocionalmente por perseguir su estatus. Y su marido la engañaba, dejándola en una vida de lujo y soledad. Así que era mentira esa frase de Truman Capote: “Babe Paley sólo tenía una falla: era perfecta. Fuera de eso, era perfecta”.

Crea una imagen diferente y te recordarán toda la vida: Cuando Paley aún se apellidaba Cushing y no se había casado aún con su primer marido (Stanley Grafton Mortimer Jr, un heredero del petróleo), aún no bombardeaban Pearl Harbor y estaban de moda los hombros anchos. Para ese entonces ya llevaba varios años como editora de Vogue había desarrollado un sentido del estilo muy preciso. Fue así como pasó de contrastar negro con azul (una idea que resulta muy interesante hoy) a pasear por el campo con pantalones y un sombrero de paja, combinar perlas con joyería de fantasía y atar un pañuelo a su bolso, detalles que nos siguen pareciendo de lo más fresco y elegante.

También optó por algunos cambios distintivos en la belleza tales como un maquillaje sencillo en plena época del maquillaje pesado o dejarse las canas. Hasta ahora, es una de las hijas predilectas de Vogue por su sentido del estilo tan atemporal.

En el chisme con Truman Capote

Rodéate de gente interesante: Una buena reunión no puede ser buena sin distintos puntos de vista. Y aceptémoslo, por encantadora que nos parezca la idea de una alta sociedad, también es cierto que puede llegar a ser tremendamente aburrida. Así que lo mejor es siempre buscar la interacción con personas de distintos lugares y actividades. Y eso aplica para todos los niveles.

Paley, al ver que un gran sector de la sociedad no aprobaba su segundo matrimonio –algo que mencionaremos en un momento-, buscó amistad con otras personas. Algunas trabajaban en moda, como Diana Vreeland, otras eran celebridades como Grace Kelly y otras eran talentosas, malvadas y divertidas como Truman Capote.

Sigourney Weaver haciendo una muy buena versión de Paley para Infamous (2006)

…pero cuida a quién le cuentas tus cosas: Este consejo lo aprendió un poco tarde.  Cuando Capote, post Desayuno en Tiffany’s y A Sangre Fría, ya no pudo crear algo igual de bueno que sus otros libros, optó por reproducir conversaciones y rumores de sus amigos famosos en lo que creía que iba a ser su obra maestra: Plegarias Atendidas.

Hace algún tiempo leí el libro y no me encantó. Era como una conversación con alguien que en teoría es muy interesante, pero que pasó por una serie de enfermedades y vicios que lo dejaron sumido en la incoherencia. En ocasiones parece que va a narrar algo jugoso pero termina volviéndose un soufflé sacado del horno prematuramente.

Hablando de soufflés: Capote tenía una reputación de mezclar verdad y ficción en su propia vida, y en este libro, el personaje basado en Paley ordena un soufflé Von Furstenberg (sí, como Diane), el cual consiste en yemas de huevo y espinaca. Según él, la magia del soufflé radica en hornearlo hasta el punto de quedar bien cocido pero con las yemas en estado líquido. En otro de sus libros, Música para Camaleones, lo vuelve a mencionar. ¿Alguno de ustedes sabe si este soufflé es posible? Nunca he encontrado la receta.

Capote nunca terminó el libro y publicó algunos adelantos. Su tercer capítulo, La Côte Basque (en el cual el personaje en cuestión ordena el soufflé mientras cuenta anécdotas bastante personales), hizo que ella, entonces enferma de cáncer, y su marido le retiraran la palabra por el resto de sus vidas. Después de los Paley, Jacqueline Onassis y otras personas famosas lo fueron dejando solo, acelerando su decadencia.

Creo que volveré a leer el libro. Esta misma semana actualizo la entrada y les cuento qué tal me pareció.

Paley fue una de las inspiraciones en el penúltimo desfile de Raf Simons para Jil Sander

Combina la elegancia con la comodidad: Durante treintaytantos años, esta mujer se vistió elegantemente. Eso no es una sorpresa. Pero si revisan su guardarropa, se darán cuenta que casi todo buscaba la comodidad: zapatos bajos, pantalones, mangas ajustadas, todo estratégicamente planeado para permitir su libre movimiento.

Esa cualidad le daba una ventaja sobre las demás. Bien dicen que, cuando estás cómodo con lo que traes, puedes preocuparte de otras cosas importantes. Esto parece haber sido anotado por varios diseñadores estadounidenses, desde Michael Kors hasta Jenna Lyons de J. Crew, y es algo que, desde entonces, ha buscado el público de ese país.

Los Paley, pasándola a todo lujo en Capri

Deja que se junte el hambre con las ganas de comer: Barbara Cushing había dejado de ser la señora Mortimer y necesitaba otro buen matrimonio para costear su buen gusto. William S. Paley, creador y director de la CBS, necesitaba una esposa trofeo y puerta de acceso a la alta sociedad, la cual lo rechazaba por su origen judío y su falta de linaje. Se encontraron y acordaron casarse.

Este es un consejo que resulta cuando tienes un enfoque de negocios. Como pueden ver, la unión no fue del todo exitosa, aunque ambos lograron lo que querían. Pero no compartían sentimientos e intereses, lo cual convirtió a su matrimonio en otra telenovela más. Así que también podemos agregar:

No te olvides de tus necesidades internas (por ejemplo, los asuntos sentimentales).

Nunca olvides que la imagen que tú creaste puede terminar aplastándote: Barbara Cushing Mortimer Paley se convirtió en el prototipo de mujer rica y elegante que todos deseaban conocer. Sus reuniones eran perfectas y sus atuendos también.Sigue siendo una presencia importante en el estilo y nadie la puede imitar, tal y como sucede muchas veces con quienes son elegantes por naturaleza.

El problema es que toda esa vida perfecta se quedó en las páginas de una revista. Su propia incomodidad con su estilo de vida, las páginas de Capote e incluso sus últimos años fueron relegados a un segundo plano. No estoy seguro si eso era lo que en realidad deseaba, pero termina siendo un poco triste el conocer su historia.

Uno de mis retratos favoritos de Paley, tomado por Avedon. Tendría esta foto colgada en mi cuarto sin problemas.

Por cierto, ya hice una página en Facebook y añadí un cuadro en el lado derecho. Si les gusta lo que hago ¡Den click!

2 comentarios:

Juan P dijo...

Me han encantado algunas de estas lecciones, me propondré aplicarlas próximamente, pero las que he elegido serán un secreto.

Saludos!

Adriana dijo...

Desde hace un tiempo estaba loca buscando información sobre Babe P. Desde que leí el cuento que Truman C hizo sobre Marilyn y la menciona a ella.

Totalmente de acuerdo, es imposible de imitar esa elegancia suya tan natural. Quería preguntarte si conoces alguna biografía que pueda buscar, porque me encantan estas historias de la autentica Jet-Set, con sus yates, Grecia, Mónaco y la realeza del siglo XX. Ojalá vuelvas a escribir sobre ella.